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Baltasar Lotroyo, CIUDADANO de IBERMUNDO |
Lecturas y Lectores
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Por Baltasar Lotroyo El cuerpo que habito lo comparto con otro hombre, soltero como yo. Cuando nos cruzamos en la escalera -- si yo (por ejemplo) voy camino a la boca y él (por ejemplo) hacia el corazón o la panza --, nos saludamos correctamente. Pero en realidad apenas lo conozco. De esto estoy casi seguro (por su manera de hablar y su pinta): Habrá nacido en un país frío donde se lee a Whitman sin traductores, unos veinte años o más antes de que yo primero vi la luz y sentí la cacofonía de mi barrio tropical. A lo largo de los años hemos aprendido a convivir, y él ya sabe casi tanto español como yo inglés. A veces (en uno o ambos de estos idiomas) me habla de sus dudas, abstractas e incomprensibles. Y yo, para agradecerle la confianza, le canto algunos versos de ocasión mientras me mira con cejo fruncido y sonrisa paciente. Y así seguimos, distantes pero próximos, sin comprender pero casi sin pelear. El único inconveniente es que a veces, cuando hablo o escribo, me toman por él. Que no es grave, pero molesta. Espero con estas palabras haber aclarado la situación. Nueva York, 28 de agosto - Carboneras, 23 de septiembre de 2006 |