Narrativa
Alvarez, Julia. In the Time
of the Butterflies. Chapel Hill, NC: Algonquin Books, 1994.
325 pp.
Versión novelada del martirio de las hermanas Mirabal,
asesinadas por su oposición a Trujillo. Existe también
una traducción al castellano. En su novela anterior, How
the García Girls Lost Their Accent, Alvarez contaba
la historia de una familia inmigrante en EE.UU. en las voces
alternadas de las hermanas. Aquí hace lo mismo, en las
voces de las hermanas Mirabal. Tres de ellas murieron asesinadas
en un simulacro de accidente automovilístico el 25 de
noviembre de 1960, cuando estaban en camino para visitar sus
maridos, presos por Trujillo. La cuarta hermana vive apartada
de la política y sobrevive; la suya es la voz que introduce
la narrativa. Ayuda entender una variedad de experiencias sociales,
especialmente en el campo, durante los últimos años
del trujillato. Para otras novelas sobre la misma época,
vea Mario Vargas Llosa, La Fiesta del
Chivo, y Andrés L. Mateo, La
balada de Alfonsina Bairán.
En su ensayo "Doña
Aída, With Your Permission." Brújula/Compass,
no. 28 (1998): 12-13, Alvarez ofrece una respuesta imaginada
a la escritora dominicana Aída Cartagena Portalatín,
que la había retado por escribir en inglés. Dice,
"No, I am not a Dominican writer or really a Dominican in
the traditional sense. But you're right, Doña Aída,
I'm also not una americana. I don't hear the same rhythms
in English as a native speaker of English. I'm mapping a country
that's not on the map, and that's why I'm trying to put it down
on paper."
Baricco, Alessandro. 1997. Seda. Translated by X. González Rovira and C. Gumpert. Barcelona: Editorial Anagrama.
Como un poema, esta pequeña novela nos canta con
estrofas repetidas de la vida y las búsquedas de aventura en la
Europa de pequeñas ciudades del s. xix. En 1861 Hervé
Joncour emprende su primer viaje desde Lavilledieu para el fin del
mundo, o sea, Japón, para traer de contrabando los huevos de
gusanos de seda necesarios para la industria de la seda en su pueblo.
Repetirá este viaje varias veces a través de los
años, motivado no solamente por el afán empresarial sino
también por sus fugaces encuentros con una misteriosa mujer de
cara de muchacha con rasgos occidentales, que aparece junto al gran
señor japonés. El misterio de su identidad nunca se
desvela, pero como la exquisita seda japonesa, le caricia la
imaginación tanto en sus viajes como en su casa en Lavilledieu
con su esposa.
Benedetti, Mario. La vecina
orilla. Madrid: Alianza Editorial, 1994. 94
Cuentos: El presupuesto (1949), Réquiem con tostadas
(1966), El fin de la disnea (1965), Se acabó la rabia
(1956), y La vecina orilla (1976). Éste último,
el más largo (pp. 37-93) y más impresionante, contado
por un pibe de apenas 17 años que ya ha sido víctima
del terror oficialista en Montevideo y se encuentra tampoco seguro
en "la vecina orilla" del Río de la Plata, Argentina.
Boyle, T. Coraghessan. Tortilla Curtain.
New York: Viking Penguin, 1995. 355 pp.
Comedia grotesca sobre el encuentro malogrado entre unos paupérimos
mexicanos indocumentados y una comunidad exurbana de anglos con
un exceso de todo. Todo termina en un deslave monumental. Los
pobres mexicanos son tan ingénuos y bobos como los anglos
son crueles y rapaces. 00/3/15
Bucay, Jorge. Cuentos para
pensar. 12ª ed. Barcelona: Del Nuevo Extremo/RBA Integral,
1999.
Parábolas terapéuticas por un psicoterapeuta
gestáltico argentino. Tienen poca gracia como literatura
(hay otras versiones anteriores y mejores de casi todas estas
fábulas), pero sirven para plantear unas ideas de "Gestalt"
(o quizá del sufismo) de una manera muy simple. Parten
de "las 3 verdades": (1) lo que es, es, que significa
también, yo soy quien soy, y Tú eres quien eres.
(2) Nada que sea bueno es gratis. (3) Nunca hacer lo que no quiero.
El problema filosófico más evidente surge cuando
pretende elaborar la verdad 2, diciendo que, si a mí me
pasan cosas buenas, "He pagado por ellas, me las merezco."
Sin embargo "la aseveración 'me merezco todo lo que
me pasa incluido lo malo' no es necesariamente cierta."
Entonces, ¿si un tsunami me arruina la vida, a lo mejor
no lo merezco, pero si en cambio nazco en una familia acomodada
que me da muchas oportunidades, si lo merezco? Totalmente incoherente.
Verdad 3, que uno siempre puede rehusar hacer lo que no quiere,
si está dispuesto a pagar el precio (que puede ser muy
alto), recuerdo haber leído en Sartre; es una verdad difícil
pero muy importante. La que me gusta más es la verdad
1, también difícil de aceptar a veces. 20050207
Cela, José Camilo. La
colmena, Clásicos Castalia. Madrid: Editorial
Castalia, 1989.
Madrid, invierno de 1943, es una colmena donde sendos personajes
siguen sus instintos y tímidos deseos, tratando de sobrevivir
con algún rasgo de dignidad bajo el frío, la pobreza
y la represión de los recién victoriosos franquistas.
Sus vidas entrecruzan en el café "La Delicia"
de la repugnante y gritona doña Rosa, el bar "Aurora"
del anarquista y veterano del ejército republicano Celestino
Ortiz (que puso ese nombre al bar porque es gran admirador del
libro Aurora de Nietzsche, que lee como si fuera la Biblia),
y la "casa de citas decente" de la Celia Vecino, viuda
de Obdulio Cortés. La señorita Elvira, "buscona
asidua del café de doña Rosa" (según
el Índice de Personajes en esta edición) tiene
un sueño/pesadilla donde unos enanos se masturban y un
terrible tigre se le lanza encima y se convierte en gato-amante.
Otros momentos memorables incluyen cuando don Roque, médico,
y su hija Julita se cruzan en la escalera de la casa de citas
de Celia (donde a Roque le espera su querida de turno, y Julita
acaba de dejar a su amante), y cada uno inventa una excusa para
estar allí; la rabia y orgullo de Petrita cuando decide
aceptar prostituirse para ganar dinero para curar a su novio,
que está en cama con tuberculosis; la muerte de la anciana
Margot, madre de el mariquita de 53 años Julián
Suárez, "la Fotógrafa", aparentemente
estrangulada pero no se sabe por quien, y la noche que pasan
"Fotógrafa" y su amante Pepe el Astilla en carcel.
Entre más de cien personajes con nombre y señas,
no hay uno cuya historia toma precedencia sobre las otras, pero
la que se destaca un poco más (y concluye la novela) es
el de Martín Marco, "un hombrecillo desmedrado, paliducho,
enclenque, con lentes de pobre alambre sobre la mirada",
que raras veces tiene un duro (cinco pesetas), ni tiene trabajo
ni carrera, pero escribe poesías y tiene una idea vaga
de ser escritor, y al final de la obra está buscado por
la policía, posiblemente por haber militado en el FEU
(Federación Española, o Estudiantil (?), Universitaria)
durante la II República. 20040716
Cercas, Javier. Soldados de Salamina.
Barcelona: Tusquets Editores, 2001. 209
No tiene nada que ver con la batalla de Salamina (entre
áticos y persas, 480 a. de j.c.), pero sí con los finales
días de la República en España, y especialmente el
frustrado fusilamiento de un fundador de la Falange, Rafael
Sánchez Mazas, por los milicianos en desbandada. Al final Cercas
encuentra a un viejo veterano, Antoni (o Antonio) Miralles, que pudo
haber sido el miliciano que se negó a matar al falangista
fugitivo cuando lo encontró escondido en el bosque; sea
él o no ese miliciano, el hombre sirve a Cercas para dar un
viraje hacia la izquierda de buenas intenciones, elogiando a ese
veterano de todas las guerras (luego de la de España, se
alistó en la Legión Extranjera francesa, combatió
en el Magreb, luego fue parte de las fuerzas voluntarias de LeClerc,
que rechazó el gobierno de Vichy, y así luchó en
Libia y luego estuvo entre los primeros a entrar París
liberada). Para Cercas, ese viejo Miralles representa la verdad de una
famosa frase del facho José Antonio Primo de Rivera, que
solía decir que en última instancia siempre ha sido un
pelotón de soldados que ha salvado la civilización. Para
Cercas, Miralles y su pelotón luchando en Libia y Francia
salvaron la civilización de los que pensaban como Primo de
Rivera. Un libro muy elogiado en España, a pesar de sus muchas
divagaciones, quizá porque ayuda entender como las
pequeñas decisiones se suman para producir o resolver los
grandes conflictos. (2002/1/3)
Cervantes Saavedra, Miguel de. Don
Quijote de la Mancha. Edición curada por Juan Alcina
Franch. 1981 ed. 2 vols. Vol. 1. Barcelona: Bruguera, 1605. 659
pp.
Comiquísimo. Está escrito en un lenguaje sencillísimo,
salvo en los discursos donde la complicación es en sí
el chiste, como en las películas de Cantínflas.
El tema es la locura de la gente que, como don Quijote, toma
la ficción por la realidad. Claro, ese fenómeno
ya no puede ocurrir en nuestra era iluminada, ¿no es cierto?
Pero el lamento del Cura y el Canónigo sobre la mediocridad
del arte comercializado sí suena contemporáneo.
(00/7/24)
Coelho, Paulo. O Alquimista.
Rio de Janeiro: Editora Rocco Ltda., 1999. 247 First published
1988.
Muy simple portugués, muy simple la historia. La tónica
recuerda Le petit prince de Antoine de Saint Exupéry,
pero el mensaje es más materialista : puedes conseguir
cualquier cosa que quieras, si lo quieres de verdad. En este
caso, el "rapaz" (chico), humilde pastor en España,
quiere riquezas y mujeres. ¡Qué original! La consigna,
repetida varias veces, es, "Tudo é uma coisa só,"
o "Todo es una misma cosa". Quiere decir que el universo
es una sola máquina en que toda pieza apoya el funcionamiento
de lo todo. Lo único que tienes que hacer es insertar
tus deseos en esa máquina y, mágicamente, todo
el universo conspirará para cumplir tu "lenda pessoal"
("leyenda personal", o sea, tu destino o mito particular).
Así, ¡a desear se ha dicho! Si no consigues tu deseo,
es que no estás deseando con suficiente fuerza. (00/9/1)
Compán, Salvador. Cuaderno
de viaje. Planeta, 2000.
En España en 1874, un joven escritor idealista viaja
desde Madrid al remoto y rústico pueblo de Aroca, cerca
de Cazorla en Jaén, para escribir las memorias falsas
para un pariente rico y corrupto. Para salvar su consciencia,
se propone escribir en secreto una novela que contará
la verdad, pero los dos proyectos se sabotean mutuamente y al
final nos deja sólo este cuaderno de notas sobre la tenebrosa
y vergonzosa historia familiar. Es una saga de extrema violencia
y expoliación de parte de unos hombres sin ley, Saturio
Seisdedos y su hijo Elías -- "los Saturios"
-- que acumulan la riqueza familiar; de la continua humillación
de Cándido Espejo, el que quiere borrar su verdadera vida
a través de las memorias falsas, por parte del hijo de
Elías, el refinado y arrogante Rafael Seisdedos; y finalmente
de la autodestrucción de Rafael, a cause de su obsesión
con una joven y hermosa puta. Hay algunos misterios que se aclaran,
y uno que no-- ¿quién mató cual cerdos de
leche a los dos Saturios? El autor contextualiza su historia
tras repetidas referencias a las luchas nacionales entre el liberalismo
y el autoritarismo, entre la guerrilla contra la ocupación
francesa (en que participan los Saturios) hasta la disolución
de la primera República en 1874, y con el contraste entre
la brutalidad del despotismo rural con el aburguesamiento y relativa
sofisticación de las urbes (hay escenas en Madrid, Jaén
y Úbeda). Nos presenta algunos personajes memorables,
especialmente los monstruosos "Saturios" y, al otro
extremo, la innocente y tierna puta Ana Barcena. Lo que no vunciona
bien es la estructura de la novela, que es más un ensamblaje
de piezas dispares que un todo coherente. Hay pequeños
episodios que no van a ninguna parte y tampoco apoyan las otras
piezas de una manera evidente (la muerte de una mula de la diligencia
que va para Aroca, las ilusiones amorsas del narrador con diversas
mujeres que apenas conoce, las declaraciones furibundas del sacerdote
rufián e hijo bastardo de Elías Seisdedos, etc.)
y muchas conversaciones y reflexiones que tampoco avanzan la
historia. Fue por esta razón, creo que varios lectores
de nuestro club abandonaron el libro antes de llegar a su parte
más intensa, que viene como una sorpresa hacia el final:
el amor de Rafael Seisdedos por Ana Bárcena -- si se puede
llamar "amor" a una obsesión que no permite
ninguna autonomía de parte de su objeto. Es tan impactante
este episodio que casi borra de la memoria del lector, como se
borra de la novela misma, al instigador original del viaje del
escritor, Cándido Espejo. Total que el aspecto más
interesante es la ilustración de un esfuerzo por escribir
la historia como falsedad y la ficción como historia real.
12 mayo 2005 (selección del Club de Lectura de la Biblioteca
de Carboneras)
Cortázar, Julio. Libro
de Manuel. Barcelona: Bruguera, 1981.
Cortázar escribió esta novela, la más
abiertamente política de toda su obra, en Paris y Saignon
(Provence), 1969/1972, incorporando noticias de los diarios franceses
y sudamericanos en las experiencias de los personajes. Se trata
de un grupo de jóvenes argentinos, apoyados por algunos
sudamericanos (un panameño, un chileno, uno o dos brasileños)
y un par de franceses, que forman la Joda, para luchar contra
las dictaduras militares sudamericanas y la dictadura de la burguesía
francesa de diversas maneras atrevidas y hasta absurdas (pegando
gritos en los cines, por ejemplo). Su máxima empresa es
mucho más seria: secuestrar al coordinador europeo de
los servicios de inteligencia sudamericanos, para canjearlo por
la libertad de presos políticos en Argentina, Brasil y
otros lugares. Para realizar el sucuestro, necesitan hacerse
pasar por zoólogos para importar a París un pingüino
turquesa de Malvinas y unos peludos reales, con el verdadero
motivo de hacer llegar escondidos en los contéiners US$25
mil en billetes falsos (fabricados por un viejo amigo en Córdoba).
Mientras preparan esta complicada hazaña, los padres del
bebé Manuel, Patricio y Susana, recopilan recortes de
los diarios principalmente sobre horribles abusos cometidos
por fascistas sudamericanos, mezclados con otros artículos
que dan testimonio de las absurdas pretensiones de la clase media
en un libro para que Manuel, cuando sea grande, se entere
de la época en que lucharon sus padres.
Otros personajes memorables son Marcos, el capo que planea
la operación y tiene todos los contactos con cómplices
franceses y de otros países; el que te dije, que parece
ser el autor y que observa irónicamente su propia incapacidad
de aportar mucho en esta aventura; Lonstein, "el rabinito",
que se mantiene al margen de la Joda pero a quien Marcos et al.
confían sus planes y Susana su bebé (Manuel) mientras
salen a enfrentar lo que podría ser su muerte; Ludmilla,
una actriz polaca (le gusta leer a Ceslaw Milosz) que, como todos
los demás personajes, habla una perfecta jerga argentina;
Andrés Fava, argentino que no puede decidirse entre Ludmilla
y su otra amante, la librera francesa Francine. Andrés
tampoco logra decidirse, hasta el último momento, entre
quedarse en casa con sus discos favoritos o incorporarse en la
peligrosísima operación de la Joda.
El libro salió en 1973, año en que Susana lo
compró y lo leyó, dejándomelo como recuerdo
misterioso cuando, después de nuestro breve e impactante
encuentro en La Habana, ella y yo tomamos vuelos para distintas
partes en enero de 1974. Porque me lo había dado ella,
tenía que leerlo, inmediatamente. Pero ¿qué
puedo haber comprendido de tan extraño artefacto? Ni siquiera
sabía descifrar las frases del rabinito y los demás.
El pingüino, quizá. Perdí esa copia hace décadas,
cuando perdí a Susana durante 3 años tristes. Recuperé
a Susana, y más recientemente, en Montevideo, pude comprar
otro ejemplar del Libro de Manuel. Ahora sí entiendo suficiente
del hablar argentino, y de otras cosas.
Para leer fragmentos, vea Libro
de Manuel. 2004.12.12
Chacón, Dulce. La voz dormida. Madrid: Alfaguara, 2002.
Es 1942, la II República española
recién ha sido derrotado y Hortensia, antigua miliciana y
guerrillera comunista, está presa en la terrible prisión
feminina de Las Ventas en Madrid y encinta, mientras su marido sigue en
la lucha armada clandestina. A través de ella, conocemos las
vidas de muchas otras presas y de sus familiares angustiados. Un
Consejo de Guerra la condena a muerte, postergando el fusilamiento
hasta que dé a luz, y entonces el protagonismo pasa a su hermana
menor Pepita -- basada en una verdadera mujer del mismo nombre. Pepita
no es de portar armas como su hermana, sino una muchacha asustadiza y
despavorida que ni siquiera quiere saber del partido. Pero supera el
miedo para hacer cosas muy atrevidas, primero para apoyar a su hermana,
después para criar a la hijita que ésta le deja, y por
muchos años para ayudar a un novio que casi nunca puede ver, un
temido jefe guerrillero que cae en manos del régimen y dura
decadas en prisión.
Fue la última novela de Dulce Chacón, que murió en 2003 a los 49 años.
Para documentarse, trabajó más de cuatro años
leyendo todo lo pertinente y recogiendo testimonios orales. Es una
historia tremendamente impactante, una novela construida de episodios
reales vividos pero callados durante y después de la dictadura
de Franco.
Chambers, Aidan. 2001. Postales desde tierra de nadie. Traducción del inglés (Postcards from No Man's Land) por L. J. Buil. Barcelona: Muchnik Editores.
En
1995, 51º aniversario de la batalla de Arnhem en Holanda, un chico
inglés de 17 años, tímido pero curioso, viaja solo a Ámsterdam para
conocer a Geertrui, la mujer que cuidó a su abuelo malherido en la
batalla. Descubre un secreto de la familia y a un primo hermano, y
adquiere confianza sexual y los principios de madurez frente a
problemas de la vida. En el curso de sus averiguaciones, vemos muchas
escenas de la Holanda actual y en las memorias dictadas por la
moribunda Geertrui vivimos momentos de la famosa batalla (la mayor
invasión aérea en la historia, de paracaidistas ingleses contra los
alemanes, pero que terminó muy mal para los aliados) y sus secuelas
para la población civil. Las descripciones de paisajes rurales y
urbanas a veces son excesivas, y sobran personajes que aparecen por
momentos y después no contribuyen a la historia. Ganó el Carnegie Medal
por literatura juvenil, pero aparte de alguna información histórica o
turística, será de escaso interés para el lector adulto. 2005-11-26
Dai Sijie. Balzac y la joven costurera china. Edición original: Balzac et la Petite Tailleuse Chinoise (Gallimard, 2000). Trans. Manuel Serrat Crespo. 10e, 2004 ed. Barcelona: Salamandra, 2001.
Dos adolescentes burgueses, remitidos por el maoismo a una
aldea paupérrima en las montañas para
"reeducación" mediante las labores del campo en los 60,
encuentran a una joven y guapa costurera analfabeta a quien
enseñan a leer y disfrutar los relatos de libros clandestinos
(incluyendo traducciones de Balzac), que le dan ideas y ánimo
para abandonarlos a ellos y a su abuelo el costurero para ir a hacer
una nueva vida en la ciudad. La inmensa ignorancia y sugestibilidad de
los campesinos, los sufrimientos de los jóvenes "reeducandos", y
sus fantasías adolescentes se describen detalles vívidos.
La "reeducación" de jóvenes urbanos que era en realidad un intento de
asnarlos, quitarles sus conocimientos y su tendencia de pensar
independientemente. Fue una experiencia por la que pasó el mismo Dai
(nacido en 1954 en Fujian, "reeducado" entre 1971-74), que aquí
recuerda sin amargura, pero con algo de tristeza y mucho humor. 20070517
Delibes, Miguel. 1950. El camino. Barcelona: Ediciones Destino.
El camino de la vida que quieres seguir no es necesariamente
el que te obligan a tomar, descubre un chico de 11 años en un
pueblo pobre en el norte de España, circa 1945-50. David,
“el Mochuelo”, tendrá que abandonar el pueblo
mañana, porque su padre el quesero ha decidido que
debería estudiar en una escuela de frailes en la ciudad,
“para progresar” – es decir, para llegar a ser algo
más que su padre. Y el chico pasa su última noche en su
querido pueblo recordando todo lo que ha visto, sentido y aprendido.
Los recuerdos del chico de sus travesuras junto a sus amiguitos el
Moñigo y el Tiñoso, de la piedad egoísta de la
Guindilla Mayor (las “Guindillas” son tres hermanas
solteronas y desagradables), la Lepóridas (otras hermanas, todas
con labio de liebre), el Manco, el cura don José, “que era
un gran santo”, et al., forman un retrato simpático,
triste y cómico de ignorancia e inocencia de la España
rural. La escena que me hizo reír más era el romance,
provocado por una carta falsa escrita por los chicos, entre la
ignorante y furibunda Sara, hermana mayor y flagelo del Moñigo,
y el pretencioso y poco apuesto maestro de escuela apodado el
Peón. Pero la caída de su castidad puritana de la
Guindilla Mayor, y la muerte de un compañerito del Mochuelo, son
también memorables. Afortunadamente, Delibes no se limita
estrictamente a los recuerdos del niño, sino también nos
hacer entrar en los pensamientos de otros personajes adultos – la
Guindilla, el Manco, y otros – para rellenar el contexto de esta
simple historia del chico. 060124
Delibes, Miguel. La hoja roja,
Biblioteca Básica Salvat de Libros RTV. Salvat
Editores, S.A. con la colaboración de Alianza Editorial,
S.A., 19??
Un anciano que sólo espera la terminación de
su vida encuentra a una jóven que no sabe cómo empezar
la suya. La Desi es más bruta que la pila de un pozo (como
le dice una amiga) cuando llega de su pueblo y empieza a trabajar
como criada del viejo Eloy, que repite continuamente que le "ha
salido la hoja roja" (del librito de papel de fumar, que
advierte que sólo quedan cinco hojas), y el decir de un
amigo de juventud de que la jubilación es la antesala
de la muerte (y que ese amigo se había ido hace más
de 20 años sin guardar antesala). El viejo, tímido
toda su vida de 70 años, hace esfuerzos por reconectarse
con antiguos compañeros de trabajo (53 años en
aseo urbano), del club de fotografía, y cuando éstos
lo rechazan, finalmente con su hijo en Madrid, donde ve que es
un estorbo. La Desi, que se considera vieja porque soltera a los
20 años, hace todo lo posible por comprometer a casarse
a un chico de su pueblo tan bruto y hasta más cerril que
ella, cuando éste llega a la ciudad para la mili (servicio
militar); pero el chico ("el Picaza") sólo quiere
aprovechar de ella (para el lavado de ropa y las relaciones
sexuales, que ella no concede) y finalmente comete una locura
tan grave (degüella a una mujer en la calle porque le mentaba
la madre porque él le había tirado una rata muerta
a la cara) que termina en un calabozo militar, haciendo añicos
las ilusiones de la chica. Al final el viejo Eloy y la Desi aceptan
que se necesitan mutuamente, y él le propone el matrimonio.
Escenas memorables: nochebuena, cuando el viejo le manda a la
chica a comprar una botella de clarete, se emborrachan (con muy
poco) y empiezan a cantar y hasta bailar (torpemente) las canciones
de boda que la Desi recuerda de su pueblo; Eloy en el cementerio,
después del entierro de su último amigo de juventud,
Isaías, lee las lápidas de otros y recuerda las
muchas historias de esas personas que las lápidas no cuentan;
el bochorno del viejo cuando visita al hijo en Madrid y no puede
hacer ni que el hijo se sonría ni que la nuera le diga
"padre"; Eloy llevando a la chica al cine por primera
vez en la vida de la joven. Todo ocurre en 1955 en un Valladolid
donde nada cambia, salvo que en lugar de un rey (Desi ni siquiera
sabe que significa "rey") hay un Franco en los titulares
que Desi, bajo la tutela paciente de Eloy, se esfuerza por leer.
Libro muy sentimental, con un conmovedor retrato de la vejez
y otro de la bruteza obstinada de la vida de pueblo, que hace
más comprensible los delirios de los analfabetos aferrados
a sus creencias ya sea en el Talibán o en otras partes.
2004.08.09
Díaz Domínguez, Carlos. 2006. Los impares de Sagasta. Mojácar: Arráez Editores, S. L.
Un hombre de 40+ años, muriendo en el hospital de
Fuenfría (fuera de Madrid) sin contacto familiar ni más
amigos que el vecino que le transcribe las palabras, recuerda el
único episodio significativo de su vida: su enamoramiento de una
chica a los 16 años (con quien paseaba por la calle Sagasta por
el lado de los impares), y su pérdida de contacto con ella por
timidez. Lo más interesante y lo más vivamente descrito
es todo el contexto histórico de ese pequeño episodio
personal: la muerte de Francisco Franco y las reacciones de un pueblo
súbitamente soltado de lo que era su seguridad y/o su
opresión, según cómo y quién lo miraba. Es
un momento que casi obliga a uno a hacer cosas inéditas, o por
lo menos hacer algo. Pero, obsesionado por su pérdida a los 16,
este protagonista ha perdido toda otra oportunidad en la vida y no
piensa en nada más que sus antiguas caminatas por los impares de
Sagasta. 2006.12.06
Durón, Rodolfo. Aventuras
galantes de un chofer particular. México: Librerías
Teocalli, 1982.
Pornografía social. Lauro Castillo, el chofer cuyo
falo está siempre enhiesto, cuando no erguido o, muy muy
brevemente, fláccido, pretende chantajear al millonario
don Armando y coger a su esposa e hija. Armando cuenta (a su
esposa!) de su amor con la obrera Ofelia (madre de Lauro): "Ofelia
me mordía y chupaba codiciosa mi pene, y yo metía
mi lengua dentro de su vagina, mientras mis ojos contemplaban
la curva de sus nalgas prisionando mi rostro que apenas podía
respirar," etc. Lauro resulta ser hijo bastardo de Armando
y Ofelia; se se enamora de Clara. Todas esas complicaciones el
autor resuelve de la manera más simple: en las dos páginas
finales, la amante abandonada por Lauro, Dolores, mata a balazos
a Lauro y Clara. (1982.10.28)
Eslava Galán, Juan. En
Busca Del Unicornio. 2001 ed. Barcelona: Planeta, 1987.
Se imagina Castilla antes de la caída de Granada y
los viajes de Colón, y cómo hubieran sido los primeros
contactos de cristianos blancos con Africa negra. El narrador,
Juan de Olid, por orden del rey Enrique
IV, sale en 1471 como capitán de un partido
de ballesteros y con una supuesta doncella y un fraile, para
buscar un cuerno de unicornio, que el rey supone que le curará la impotencia sexual. Hay episodios
violentos, tiernos y cómicos en una epopeya que dura 17
años en Africa, y cuatro más en Portugal y España
hasta que Juan, el único sobreviviente de la expedición,
puede finalmente depositar el fragmento de cuerno de rinoceronte
en la tumba del difunto Enrique IV, muerto suponemos sin recobrar
la ansiada virilidad. Está contado en un castellano pseudoarcáico,
y con la mezcla de ingenuidad y determinación de Don Quijote
y Sancho Panza juntos. Aunque el propósito del viaje sea
absurdo y cómico, crea pretexto para dar una idea de lo
que sufrieron los conquistadores españoles de verdad,
los que fueron a América.
Flaubert, Gustave. Madame Bovary. Mœurs de Province. 1856. Éditions Gallimard, 2001.
Édition présentée, établie et
annotée par Thierry Laget. Préface pp. 8-42; Roman,
47-446; Dossier (Chronologie, Notice, Bibliographie, Notes) 449-513.
Emma Roualt, una muchacha bonita criada en el campo, sin
ninguna experiencia real del amor pero adicta a novelas
románticas, se casa con un médico rural (Charles Bovary)
que le aburre, y (después de otras tentativas de adulterio que
no resultan) se deja seducir por el señorito rico de Yonville
hasta que él -- asustada por sus demandas cada vez más
extremas -- la abandona, y luego por un tímido aprendiz de
notario en Rouen, gastando tanto para esta aventura (hoteles y
restaurantes caros, nuevos vestidos, regalos para el amante) que
arruina a su marido (que no sospecha nada) y agota sus
posibilidades de seguir viviendo así, y, como no soporta la idea
de vivir de otra manera, se suicida. Las descripciones de los
personajes y paisajes de “Tôstes” y
“Yonville” (pueblos ficticios) y de Rouen son agudas y
muchas veces cómicas, y Flaubert te hace sentir la
pasión, la vergüenza y humillación y todas las otras
emociones de Emma, de Charles, de cada uno de los amantes, y hasta del
ridículo y pretencioso farmacéutico Homais. La manera de
hablar de cada uno está claramente diferenciada. El ejemplo
más extremo del contraste de discursos se da en el
capítulo sobre "les comices"
(la feria rural en Yonville), cuando el señorito Rodolphe
Boulanger seduce a Emma con un discurso melancólico,
filosófico y absurdo (básicamente, que a pesar de toda su
riqueza y sus privilegios, se siente desesperadamente solo porque nadie
realmente lo comprende) mientras el representante del prefecto del
distrito trata de seducir a todos los campesinos con un discurso
burocrático, grandilocuente e igualmente absurdo. Flaubert se ha
cuidado mucho del ritmo y sonido de sus oraciones, variándolos
según la emoción que quiere inducir en el lector. Por
eso, si puedes, merece el esfuerzo leerlo en su versión
original, en francés.
Fontanarrosa, Roberto. El Rey de la milonga y otros cuentos. Narrativa Argentina. 5a ed. Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 2007.
El
cuento del título, "El Rey de la milonga" y "Una interesante
observación sobre las narigonas" son los más cómicos de los chistes
alargados en esta colección. Quizás me impresionaron porque son los más
sociológicos, para decirlo así. El "Rey de la milonga" nos revela todo
un estilo de vida y de ilusiones en la vida nocturna de Buenos Aires;
la "observación sobre las narigonas" es un análisis de una dinámica de
conversación muy típica entre hombres en un bar, donde todos se cuidan
de mantener el equilibrio, esquivando cualquier tema de gravedad que
pudiera sacudir ese equilibrio. Los demás cuentos son más simples y
previsibles, pero casi siempre genialmente contados.
Fuentes, Carlos. 1959. Las buenas conciencias. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Las
"buenas conciencias" -- o sea, la hipocresía y la autocomplacencia de
la burguesía provinciana -- triunfan sobre la juvenil rebeldía de un
muchacho idealista en Guanajuato, c. 1946. Fuentes se permite entrar en
las cabezas no sólo del muchacho conflictuado, Jaime Ceballos, sino
también en las de la gente que lo oprime y lo sofoca (sus tíos, que lo
están criando), las dos personas fuera de su círculo social que le
muestran otras posibilidades, y del pobre cura Obregón, que resulta ser
un hombre más inteligente y complejo de lo esperado. Hay descripciones
bellísimas de Guanajuato, de las pasiones y frustraciones de esos
burgueses, y de cómo pasa el tiempo en una ciudad de provincia -- como
en el capítulo 4, que empieza "Cada año de la vida…" Al final, es un
estudio sociológico de un caso inventado pero realista, triste y muy
creible y, en muchos momentos, muy conmovedor.
Fuentes, Carlos. La muerte
de Artemio Cruz, Lecturas Mexicanas. México,
D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1983.
Muestra como se institucionalizaron la corrupción y
la injusticia en México desde la revolución, a
través de la biografía de Artemio Cruz (n. 1889,
m. 1960) que, en su lecho de muerte, recuerda episodios de su
vida. Hombre alto (1,85 m.), fuerte y buenmozo (ojos verdes,
pelo crespo) en su juventud, es una mezcla de gran audacia y
egoismo materialista, siempre buscando la mejor manera de salvar
el pellejo y enriquecerse. Como teniente carrancista en 1915,
huye las balas villistas y abandona un soldado suyo herido, pero
(por un malentendido) es aplaudido como heroe; luego de la guerra,
recurre a mentiras y chantaje para obligar al viejo hacendado
reaccionario Gamaliel a darle su hija en matrimonio y control
de sus tierras; entonces manipula y defrauda a los campesinos;
electo diputado, traiciona al presidente de la República
para alinearse con otro más fuerte; llega a ser dueño
de un poderoso periódico que hace y destruye carreras
políticas, fulmina contra los "comunistas" y
apoya la venta de las riquezas patrias a los norteamericanos
siempre que le paguen la comisión elevada que exige.
Ya viejo y feo, compra la compañia de una joven para vacaciones,
y más viejo actúa como rey, "el momia de Coyoacán",
para ofrecer en su enorme casa una cena y baile costosísimo
para ostentar su poder. Ha amado y perdido a tres mujeres:
Regina, que viola violentamente durante la revolución
pero que llega a quererlo y luego es muerta por los enemigos;
su esposa Catalina, que lo repudia, por haber humillado a su papá
(don Gamaliel), y Laura, mujer inteligente y madura, separada
(o divorciada?), que Cruz pierde porque teme romper abiertamente
con su esposa. También quiere a su hijo Lorenzo, que,
creyendo imitar al padre que supone revolucionario heróico,
a los 17 años va a luchar por la República en España
y muere en la fuga hacia Francia. Sólo en la experiencia
de Lorenzo en España, y en las últimas páginas
donde vemos la niñez de Cruz y aprendemos que es
hijo bastardo de otro hacendado y de una sirvienta mulata,
nos apartamos del punto de vista de AC.
Los cambios de tiempo, la fragmentación de la narrativa y la falta de
indicación clara de quién está hablando
hacen muchas veces difícil la lectura. Las descripciones
de objetos y acción son realmente impresionantes.
García Márquez, Gabriel. Cien
años de soledad. Bogotá: Editorial La Oveja
Negra, 1980. 347 Primera edición, 1967.
Sobre esta novela fundamental de la literatura latinoamericana
y mundial del siglo XX he escrito todo un libro. Vea mi Monarch
Note, editado por Barnes & Noble Books, 1987, 1998.
García Márquez, Gabriel. 1994. Del amor y otros demonios. New York: Penguin Books.
Un fraile exorcista se enamora de una niña supuestamente
poseída por el demonio en Cartagena de Indias, s. xviii; en
realidad la niña Sierva María, hija del bruto y
pusilánime Marqués de Casalduero y una mujer que odia a
los dos, se ha criado entre los esclavos negros de la casa y sus
demonios no son otra cosa que las costumbres y lenguas africanas. La
historia surge del descubrimiento por GGM en 1949 del cadáver de
una niña con pelo muy largo en una cripta antigua que se
está derrumbando.
Greene, Graham. El tercer hombre. The Third Man, 1950. Trad. Barbara McShane y Javier Alfaya. Madrid: Alianza Editorial, 2001.
Harry Lime, un hijo de puta inteligente y encantador, invita
engañosamente (haciéndole creer otra cosa) a Rollo
Martins, antigua víctima de sus travesuras en colegio, a
participar en fechorías más siniestras del estraperlo de
penicilina (con consecuencias mortales) en Viena en la posguerra
(1948); pero cuando llega Rollo, descubre que Harry ha muerto en un
extraño accidente de tráfico. La historia central
es el descubrimiento por el torpe pero persistente Rollo de la
falsedad del que creía un gran amigo; la atmósfera es de
una Viena medio destruida,
ocupada y dividida en la superficie por sus vencedores (ingleses,
norteamericanos, franceses y rusos, cada sector con su policía y
reglas) pero unida bajo tierra por el gran sistema de alcantarillado,
en un invierno frío.
Como dice Greene en la introducción a la edición de 1976, “El tercer hombre
no fue escrito para ser leído, sino para ser visto”
-- como base para el guión que le había encargado
Alexander Korda. No lo publicó hasta un año
después de que saliera la película, The Third Man (1949),
con Joseph Cotten como Rollo Martins (con el nombre cambiado a
“Holly”) y Orson Welles como Harry. Esta intención
cinemática seguramente explica porque Greene pone más
atención a la atmósfera y la luz de Viena que a explicar
la lógica del complicadísimo compló de Harry Lime
o a desarrollar los otros personajes (la actriz y ex-amante de Harry,
otros conspiradores, el policía inglés que narra la
historia). En breve: funcionó muy bien como guión de cine
(magistralmente dirigido por Carol Reed), pero como literatura es meramente una curiosidad y ligera diversión.
Jarnés, Benjamín. Elogio de la impureza. Invenciones e intervenciones.
Colección Obra Fundamental. Ed. Domingo Ródenas de Moya.
Madrid: Fundación Santander Central Hispano, 2007.
Selección de escritos publicados o escritos
entre 1925 ("Paula y Paulita") y 1937 ("Discurso a un combatiente",
antes inédito) por el escritor de vanguardia más admirado
en España ca. 1929, y después repudiado u olvidado por su
falta de compromiso con uno u otro bando en la guerra civil --
creía en la república, eso sí, y la sirvió
como oficial del ejército, pero rechazaba todo dogma, falangista
o marxista. Las descripciones de lugares y de estados de ánimo
son deliciosas y convincentes, de un gran sentido de humor envuelto en
gran erudición con metáforas sorprendentes pero que
parecen exactas. Para una nota más extensa, incluyendo un
resumen de su "novela" más famosa (en realidad, 3 cuentos
posiblemente con el mismo narrador), El profesor inútil, pulsa el blog Arlequín de palabras de 2007.09.08.
Jiménez, Blas R. El
Nativo (Versos en cuentos para espantar zombies). Santo Domingo:
Editora Búho, 1996. 70 pp.
En 20 versos cortos, Jiménez presenta impresiones de
la historia dominicana, desde el punto de vista de un imaginado
observador negro sabio y sardónico. Mi favorito es Núm.
14, que empieza así: "Cuando el hijo del general
trajo la moda de los espejuelos oscuros. ... Cuando la intelectualidad
era cómplice y culpable." Dedicado por el autor,
en la Librería La Trinitaria, 011602
Khadra, Yasmina. (2003). Las golondrinas de Kabul. Madrid, Alianza Editorial.
En Kabul destruido por la guerra y gobernado por los talibán
(1996-2001), un carcelero se amarga con el régimen porque no quiere
repudiar ni puede curar a su mujer moribunda, y pierde los estribos
totalmente cuando se enamora de una joven viuda condenada a muerte por
lapidación, y su mujer se ofrece para cambiar lugar (bajo burka)
con la condenada para que ésta se salve y se haga su mujer. Kabul un
lugar miserable, donde los talibanes te cruzan la cara con fusta si te
ríes en la calle o faltas a la mesquita, las mujeres están totalmente
encerradas en sus casas o bajo sus burkas,
y hasta hombres educados y decentes se suman a la histeria de la
lapidación; las únicas salidas posibles son la muerte o la locura. Los
personajes son apenas esbozados, cada uno representando un tipo de
sufrimiento o intolerancia violenta sin mucha complicación emocional o
biográfica, y es casi imposible distinguirlos por su manera de hablar.
Por lo tanto, las terribles experiencias que cuenta la novela parecen
abstractas y no hacen todo el impacto en el lector que esas
experiencias sugieren para ellos. ("Yasmina Khadra" es el seudónimo --
nombre de su mujer -- del ex comandante del ejército argelino Mohamed Moulessehoul.) Otra selección del Club de Lectura de la Biblioteca de Carboneras.
Laforet, Carmen. Nada,
Clásicos Españoles. Madrid: El País,
2004.
Son dos historias: la de Andrea. huerfana de 18 años,
criada en un pueblo, que descubre la vida urbana con sus posibilidades
y peligros en Barcelona en la posguerra, y la de las pasiones
locas de sus parientes en la muy decaída casa de la calle
Aribau donde ella pasa sustos, hambre y sorpresas ese año.
La tía Angustias, pía y represiva, oculta un terrible
secreto de un amor ilícito, y ella y su hermano Juan se
insultan mutuamente. Juan se cree pintor genial, y se pone
violento cuando sabe que su mujer Gloria vende sus lienzos invendibles
a un trapero y que sostiene la casa y su crío con las ganancias
de juegos de naipes (hace trampitas) en el bar de su hermana.
El otro tío de Andrea, Román, tormenta a su hermano
Juan de mil maneras, incluyendo insultar a Gloria. Román
es el personaje más siniestro: pintor mucho más
talentoso que Juan y músico genial, usa sus talentos nada
más para burlarse del mundo y herir a personas inocentes.
Siendo dirigente importante de la República, cambió
de bando a ver el éxito de los nacionales (bando de Franco) e hizo que
el hermano también traicionara la causa; entonces él había
aprovechado la huída de Juan para seducir a su mujer Gloria.
Su turbia y destructiva carrera termina cuando cruza con la muchacha
Ena, hija de una de sus antiguas víctimas y la mejor amiga
de Andrea, que lo frustra en su último intento de herir.
Publicado originalmente en 1944, cuando Laforet tenía
23 años, y ganó el primer Premio Nacional de Literatura.
Presenta un vívido retrato de la Barcelona mal herida
por la guerra y todavía sufriendo los resabios de esa
violencia. Cf. Ruiz Zafón, Carlos. La
sombra del viento para una visión mucho más
reciente y fantástica (i.e., menos realista) de ese mismo
lugar y tiempo.
Landero, Luis. El guitarrista. Barcelona: Tusquets, 2002.
Un escritor ya maduro, Emilio, nos cuenta de cómo a
los 16 o 17 años intentaba convirtirse en guitarrista famoso
para escaparse de su rutina de clases nocturnas y jornadas de
aprendiz en un taller mecánico, y de la extraña
relación con una mujer casada que no hacía más que
confundirlo. Instado por su primo Raimundo, que dice haber hecho fama
como tocaor y cantaor de flamenco en París, se lanza a una gira
artística que resulta caótica y cómicamente
desastrosa. Entre las otras personas que cruza brevemente por su vida,
también hay un escritor que no escribe, por miedo de descubrir
su falta de talento, un cantaor que ya no canta, un profesor de
filosofía que enseña que, como creía Schopenhauer,
vivir es mal negocio, y sus compañeros aprendices condenados por
su propia falta de ambición e imaginación a seguir como
peones explotados. El libro tiene sus momentos graciosos, pero al final
no ha resuelto ninguna de las cuestiones que plantea, y la
relación con la joven mujer de su jefe en el taller es como una
fantasía borrosa.
Mankell, Henning. La quinta mujer. Tr. Marina Torres. Andanzas. Barcelona: Tusquets Editores, 2000.
El famoso policía sueco Kurt Wallander, en la
normalmente tranquila ciudad sureña de Ystad, enfrenta una serie
de homicidios especialmente crueles y ostentosos que lo llevan a
investigar la historia de mercenarios suecos en el Congo Belga en
época de Kasavubu, Lumumba y Dag Hammerskjold, la homosexualidad
oculta y el maltrato de mujeres. Pero el tiempo en Ystad en
otoño es muy feo (aguanieve, frío, oscuridad), el equipo
de policía está cansado, y la investigación avanza
muy lentamente. Más grave aún, la prosa es lúgubre
sin tregua, sin chispa de alegría o humor, lo que hace la
lectura tan trabajosa como la investigación policíaca. La
acompañé por más de 300 (de las 481) duras y
deprimentes páginas, pero la verdad, ya no me interesa mucho la
crisis de media edad de Wallander, ni la improbable asesina, ni bancar
ni una página más del tiempo desagradable de Ystad.
Supongo que al final resolverá el caso. (Otra selección
del Club de Lectura de la Biblioteca de Carboneras.) 20070428
Martín, Luis G. (2002). El
alma del erizo. Madrid, Alfaguara.
Cuentos que son realmente fábulas con sus moralejas
irónicas. Martín es gran fabricante de situaciones
conflictivas pero no muy complicadas, para iluminar temas como
: la autenticiad y cómo venderla ("Bertrand Romaild",
donde "reality TV" es muy irreal); la generosidad y
la venganza, el amor mal dirigido, y la arbitrariedad de categorías
morales como 'la belleza'. Son situaciones imposibles, casos
extremos para destacar algún dilema, y como parábolas
morales son interesantes y divertidos. Lo que faltan son personajes
complejos y el diálogo que nos permitiría conocerlos.
20050425
Martín Moreno, Francisco. México
negro: una novela política. México D.F.: Joaquín
Mortiz, 1988.
Más historia que novela, sobre la explotación
yanqui del petróleo mexicano, desde Porfirio Díaz
a Lázaro Cardenas, y sus consecuencias políticas
y sociales dentro de México. Basado principalmente en
las investigaciones de Friedrich Katz y otros. Como historia,
interesante, con retratos de varios personajes históricos
(pero con fallas: habla continuamente del presidente "Woodward
Wilson" y menciona "su generoso bigote"); como
novela, muy muy lento. Los personajes ficticios están
agregados pero no integrados en la historia, por lo menos hasta
la p. 300, donde yo lo abandoné.
Martínez, Tomás Eloy. Santa
Evita. Barcelona: Seix Barral, 1995. 394
Historia de la muerte de Eva Perón y de las andanzas de su cadáver
embalsamado, en la custodia de unos militares obsesionados con
ella y el cadáver. Lo único que tiene de ficción
es quizás la estructura, que es más como novela
que historia o biografía. Me gustó mucho,
pero no para emular. Es otra de esas novelas donde el autor hace
su propia producción de la obra parte del argumento.
Mateo, Andrés L. La balada
de Alfonsina Bairán. Madrid: Alianza Editorial, 1999.
166
El protagonista es la luz en esta novela sobre algunos aspectos
de la vida urbana durante el trujillismo. La 'balada' parece
ser pintada más que contada. Como los lienzos de Vermeer,
(cf. novela de Tracy
Chevalier) las escenas sugieren toda una complejidad de emociones
y relaciones por sus sombras, huellas y colores, sin tener que
nombrarlas.
"El sol le hirió el pelo con un dorado de eternidad,"
recuerda Alfonsina de su futuro marido Alberto Cuadra González
cuando primero se conocieron. (14) "El sol refulgía
con su penacho amarillo," (24), "Las sombras la envolvieron,
metida en su vestido de lunares verdes, habitada por el peregrinar
del desconsuelo, sin poder darle una explicación a aquel
malhadado momento que sobrevenía en el parque inundado
de polen y de aves que se ocultaban entre las palmas." 25
La historia sugerida es de una señora buena y dulce en
la entonces Ciudad Trujillo, que se horroriza ante la violencia
del régimen. Cuando los esbirros asesinan a su marido
(quizás por algo subversivo que dijo en una aula de clases),
emprende una larguísima, pacientísima y extrañisima
campaña de venganza. Convierte el local donde su papá
había tenido una tienda en burdel, para al final, después
de años, destruir al matón, y el burdel, de una
manera espectacular. Todo está contado en la voz de un
joven, opositor del régimen y enamorado de una de la putas
de Alfonsina, que gana la confianza de esta y descubre algunos
de sus secretos. (Libro amablemente dedicado por su autor, en
la Librería La Trinitaria, Santo Domingo, 16-02-2001)
Para otras novelas sobre el trujillismo, vea Julia
Alvarez, In the Time of the Butterflies y MarioVargas Llosa, La
Fiesta del Chivo.
Muñoz Molina, Antonio. 2001. El jinete polaco. Pp. 9-619 en Premios Planeta 1991-1992. Barcelona: Editorial Planeta.
Un hombre que se ha hecho intérprete de otras lenguas
y ha rehuido de sus orígenes en la remota ciudad de
Mágina en Jaén, donde nació en una familia
campesina en 1956, reconstruye la historia de su ciudad y se
resitúa en ella a través de los testimonios de
conciudadanos, un archivo de fotos, y el encuentro inesperado y
apasionado con la hija del que fue una figura clave en esa historia.
Esa persona, el Comandante Galaz, fue tan audaz y decisivo como el
protagonista es tímido y vacilante -- tomó la
decisión determinante que mantuvo esa ciudad leal a la
República -- pero guardó entre sus efectos personales una
copia de la pintura "El jinete polaco" de Rembrandt, que quizás
para él, como para el narrador, representaba la soledad digna y
el distanciamiento de una ciudad que defendía. Fundamentalmente
trata de la abrupta transición histórica de España
y la casi imposible comunicación entre las generaciones de antes
y después de la Guerra Civil. Está llena de pasajes
descriptivos muy vívidos de los diferentes momentos de esa
transición. La historia se desarrolla en la mente del
intérprete, Manuel, en oraciones larguísimas donde muchas
veces es difícil saber quién está hablando o en
que país o momento histórico estamos, lo que dificulta
mucho la lectura, especialmente de las primeras 100 páginas,
antes de que llegamos a reconocer a los personajes nombrados por
repetidas menciones. Hay muchas partes bellísimas y conmovedoras
-- el doloroso y aterrido parto del protagonista es una de ellas --
pero la conclusión es bastante débil, porque nos recuerda
la exasperante pasividad del que ha contado la historia: está
aguardando con una bellaquería desesperada que venga su amante
para arreglarle la vida.
Muñoz Molina, Antonio. Plenilunio. Madrid: Alfaguara, 1997.
A una pequeña ciudad andaluza llega el inspector
(cuyo nombre nunca sabemos), veterano de la lucha antiterrorista en
Bilbao, para enfrentar otro tipo de horror: el asesinato sádico
de un niña. En el curso de su persecución del asesino,
descubre su propia capacidad de afecto, congelada desde una infancia
difícil y décadas de trabajo policíaco. El
reencuentro con el anciano "padre rojo" Orduña, otrora director
del colegio jesuita que lo había recogido cuando era "huerfano
de guerra", y una inesperada relación con una maestra de escuela
que sabe penetrar su recia armadura emocional --Susana Grey, casi 20
años menor que él y harta de someterse a las expectativas
ajenas--lo hacen encarar su pasado e imaginar un futuro posible
diferente. Paralelamente se cuenta la historia del joven asesino, un
muchacho de poca cultura y una enorme frustración sexual, que lo
domina especialmente en el plenilunio. Y seguimos los desplazamientos
del joven terrorista venido del norte para acechar al inspector.
El libro engancha por el suspense que crea al final de casi
cada capítulo y que mantiene hasta el final, y ofrece personajes
complejos, reconocibles y creíbles, con una intensidad
psicológica digna de los grandes maestros del género como
Raymond Chandler o Dashiell Hammet. O sea, es una novela de un
género policíaco muy conocido, ligeramente
contextualizada por la realidad histórica de España. La
guerra civil y la represión franquista funcionan como la causa
originaria del congelamiento emocional del inspector y la guerra contra
ETA explica plausiblemente la crisis emocional de la mujer del
inspector y su propio endurecimiento.
Tiene lugar en la misma ciudad provinciana (una versión de Úbeda) que su obra anterior, El jinete polaco.
Pero aquí la historia es solamente el trasfondo para una trama
de estructura ya muy conocida, mientras en la novela anterior, la
ficción sirve para examinar la mucho más compleja
historia real de a través de más de dos siglos. Por lo
tanto, Plenilunio es mucho más fácil de leer y
más entretenida que aquella, y de cierto modo menos interesante.
060418
Neuman, Andrés. La vida en las ventanas. Madrid: Editorial Espasa Calpe, 2002.
Novela epistolar, donde un joven que se firma "Net" chatea
en ordenador con una joven que nunca responde y tal vez no existe, para contarle su
vida tímida y sus observaciones de personas más
enérgicas. Observa sin intervenir como Xavi, su único
amigo varón, un "poète maudit" equivocado de siglo, se
autodestruye, y su madre y su hermana se independizan del patriarca
insoportable, y la muchacha que inexplicablemente ha decidido tomarlo
como novio toma todas las decisiones en su vida de pareja -- mientras
él se contenta de no hacer casi nada (aparte de un subempleo en
una tienda de cortinas), siempre encontrando alguna excusa para chatear
con su correponsal fantasma en lugar de actuar. El momento más
divertido es cuando el autor mismo, un argentino llamado Andrés
con las mismas señas de Andrés Neuman, entra en escena,
pero su intromisión es breve y no afecta para nada la deriva de
la vida de Net.
Ortiz, Lourdes. 1995. La fuente de la vida. Barcelona: Planeta.
Dos madrileños, inquisitivos pero pusilánimes,
viajan a ciudades distantes -- Cusco, el recién casado Ramiro, y
Bucarest el periodista cuarentón y regordete Esteban --
donde cada uno se liga con una mujer fuerte (Nelly la
gringa en Cusco, Ródika la enfermera en Bucarest) que
está en líos por su participación en el
tráfico de niños, y después de un débil y
totalmente ineficaz intento de rescatarlas, cada uno regresa a casa y a
su rutina y mujer aburridas. O sea, a diferencia del típico
héroe de aventuras, son burgueses normales que en el fondo no
quieren cambiar sus vidas. En cuánto al tráfico de
niños, nunca averiguamos que era lo que realmente pasaba en
ninguno de los dos países, pero se intima que eran cosas bien
feas. Las descripciones de las dos ciudades, Cusco y Bucarest, son
las partes más interesantes. 2006-2-11
Payá Beltrán, José. Destilando fantasmas. Alicante: Editorial Agua Clara, S.L., 2007.
Unos estudiantes graduados españoles en la
universidad del (para ellos) inhóspito Columbus, Ohio, EE.
UU. ("Columtown") en 1995 se enfrascan en "la trama" de descifrar
referencias literarias escondidas en los libros de la inmensa
biblioteca universitaria, persistiendo aún cuando su juego
provoca la degollación de una gata, la masacre torrencial
de un colchón de agua, y hasta el homicidio de un viejo
profesor que podría darles una pista -- porque la
solución del misterio les lleva al escondite del diamante
más grande y más valioso del mundo, detrás del
cual también está un anciano malvado. Pero el anciano
malvado tiene pocas fuerzas para asustar, y a los estudiantes (y al
autor) les importa bastante menos el diamante que "la trama", el juego
de referencias de libro a libro (que abarca desde Agatha Christie a
Marco Polo, pasando por Dante y Amenemope). La trama se desenvuelve
muy, muy despacio, requiriendo muchas páginas de explicaciones
bibliográficas y sendos detalles sobre los hábitos de los
estudiantes (que pasan los días fingiendo estudiar,
comiendo pizza, y dejando los chicos que las chicas les sirvan
café), y descripciones del mal tiempo de "Columtown". Pero
pensar en el apuñalamiento de un colchón de agua es
divertido. 2008-6-6
Pérez Galdós, Benito. Misericordia. 1897. Biblioteca Pérez Galdós. Madrid: Alianza Editorial, 1998.
Benina (Benigna), cocinera soltera de 60 años,
mantiene a su vieja ama doña Paca y sus dos hijos -- que han
malgastado toda su pequeña fortuna -- mediante todo tipo de
malabarismo económico, mintiéndole y haciendole creer que
lo que recibe de limosna son regalos de un buen cura (inventado por
ella) llamado don Romualdo. Cuando un verdadero cura llamado don
Romualdo aparece, y entrega una rica herencia a doña Paca y sus
hijos, doña Paca y sus hijos y su nuera expulsan a la vieja
sirvienta de la casa, pero Benina acepta esa ingratitud como normal
para tal familia y termina contenta en la Misericordia, regentada
por el verdadero don Romualdo. Otros personajes especialmente
memorables incluyen el mendigo judío marroquí ciego
Almudena (nombre original: Morejai), violento y cariñoso y
adicto a fantasías mágicas para producir riqueza, y
Frasquito, un viejo y paupérimo caballero demasiado orgulloso
para pedir limosnas. Es un retrato muy vívido de la vida de los
pobres en Madrid a fines de los 1890s.
Pérez-Reverte, Arturo. 2004. Cabo Trafalgar. Un relato naval. Madrid: Alfaguara.
En la desastrosa derrota de la flota aliada francesa-española de 33
navíos de línea, frente a igual número de navíos ingleses bajo el mando
del almirante Horatio Nelson, 1-XI-1805, Pérez-Reverte hace trabajar un
34º navío español inventado, el Antilla de 74 cañones (como era la
mayoría de la flota aliada), para poder entrar en las mentes y
sensaciones de sus oficiales y tripulantes durante tan terrible
batalla. La corrupción de Godoy y sus ministros a dejado la marina
española en mal estado (los navíos son muy buenos pero mal equipados, y
el atraso de los pagos y otros abusos han hecho que pocos marinos
veteranos queden en la tripulación, que se ha completado con artilleros
de tierra, campesinos y otros pobres urbanos reclutados a la fuerza),
el almirante francés impuesto por Napoleón es un incompetente, y
algunos capitanes huyen hacia Cádiz en lugar de ayudar a los navíos más
atacados, pero (en esta versión y probablemente en la realidad), la
mayoría de los barcos y sus tripulantes novatos luchan ferozmente
contre los mejor organizados, equipados y dirigidos ingleses. Además
del Antilla, comandado por el valiente capitán Carlos de la Rocha,
Pérez-Reverte inventa una balandra francesa, el Incertain, cuyo capitán
Quelennec observa sin participar en la batalla. Es un relato lleno de
miedos, escalofríos, heroismos y términos navales ya muy extraños.
Aunque esta edición incluye diagramas mostrando las diferentes
cubiertas, los cañones y el velámen de un navío de 74 cañones de la
época, los gritos de los oficiales y los daños precisos del fuego
enemigo son muchos veces incomprensibles para el lector normal (no
especialista en el tema) de hoy. Pero no importa. Esos gritos y caídas
de piezas misteriosas comunican la excitación y la desesperación. Los
heroes de la novela son, al fin, los tripulantes y oficiales españoles
en general, y especialmente el capitán de la Rocha (la dignidad y el
deber), el guardiamarina de 17 años Falcó (el patriotismo juvenil), y
el secano reclutado a la fuerza Nicolás Marrajo, “hijo de madre poco
clara, sin trabajo ni profesión conocida salvo de pícaro,
contrabandista, rufián y buscavidas, escoria de las Españas, reclutado
forzoso por un piquete de leva en la taberna La Gallinita de Cai", que
se enloquece bajo el incesante tiroteo y realiza una increíble hazaña –
volver a izar la bandera española en lo que queda de un mástil del
destruido barco, bajo el fuego enemigo intenso – sólo para joder a los
ingles (espíritu de resistencia del pueblo común).
Pérez-Reverte, Arturo, and Carlota Pérez-Reverte. El Capitán Alatriste. Las aventuras del Capitán Alatriste. 2002, Alfaguara ed. Madrid: Grupo Santillana, 1996.
En 1623, Diego Alatriste y Tenorio, 43, veterano de 30 años de
guerra en Flandes, Nápoles y España, y actualmente
espadachín de alquiler en Madrid, es contratado junto con otro
espadachín por unas misteriosas personas poderosas para
escarmentar o matar (las órdenes son contradictorias) a dos
viajeros ingleses, que resultan ser el joven Príncipe de Gales
Carlos y Buckingham, pero un escrúpulo suyo le hace salvarles la
vida y así enemistarse de por vida con el siniestro fraile y
presidente del Santo Tribunal de la Inquisición y el otro
espadachín, el siciliano Gualterio Malatesta. La historia la
cuenta el que era entonces su paje de 13 años,
Íñigo Balboa, huérfano de un antiguo
compañero de guerra del "capitán" (un apodo de Alatriste,
que nunca alcanzó ese grado).
La peculiar hombría del capitán, la
recreación histórica de España y Madrid en su
agitada y políticamente desastrosa "Edad de Oro" del siglo XVII
-- con un papel destacado para Francisco de Quevedo--, y el lenguaje
colorido, vívido, arcáico pero comprensible son los
grandes placeres de la lectura. A diferencia de la novela de Granada de Felipe Romero
(que trata de la misma época), esta no solamente habrá
sido muy divertida de escribir, también lo es de leer. La visita
del Príncipe de Gales y Buckingham, incógnitos, en pos de
conquistar a la infanta María (hermana de Felipe IV), realmente
ocurrió. 2007.10.02
Pitol, Sergio. Los mejores cuentos. Presentación de Erique Vila-Matas. Barcelona: Editorial Anagrama, 2005.
Cuentos
que no son cuentos, o que no cuentan tanto como sugieren, y que se
confunden con otros dos géneros de la literatura, el ensayo y el sueño.
El mexicano Sergio Pitol es explorador no sólo de geografías externas
-- Moscú, Varsovia, Lwów, Bristol son algunos de los lugares donde
compuso estos relatos -- sino también de sus propios recuerdos y
anhelos y de las posibilidades nunca realizadas. En "Cementerio de
tordos", nuestro autor (posiblemente sentado en un café de medio pelo
en Roma) nos presenta un escritor sentado en un café de medio pelo en
Roma que se imagina un escritor sentado en un café de medio pelo en
Roma. Y este escritor inventado por el escritor inventado por Pitol,
birome en mano, se pone a hurgar en sus recuerdos más nebulosos para
encontrar algún cuento que sea digno de ser leído por sus amigos
críticos. "En cierta forma", piensa o escribe ese autor inventado, "se
trataría de una investigación sobre la memoria: sus pliegues, sus
trampas, sus sorpresas." (p. 154)
En cierta forma, todos los
cuentos aquí reunidos son tal investigación. Más concretamente, son
investigaciones sobre cómo un narrador usa y transforma la memoria. Si
no conoce bien las calles de la ciudad donde quiere situar su historia
(lo que ocurre a varios narradores en estos cuentos), puede esquivar el
problema hablando nada más de los interiores. Y tambien puede cambiar
hombres por mujeres, polacos por australianos, y Madeira por Veracruz,
aun sin darse cuenta del trastrueque.
En "Vals de Mefisto" vemos
al escritor no desde adentro, como en "Cementerio de tordos", sino
desde otro ángulo, el de su redactora y correctora habitual que es
también su ex mujer -- que ha convivido con él lo suficiente para
reconocer la experiencia real distorsionada y reimaginada en su
ficción. En "Nocturno de Bujara", una fábula absurda inventada para
impresionar a una mujer de frágil psique trae consecuencias nunca
claras pero seguramente trágicas cuando ella trata de hacerla realidad.
El último y más reciente relato de la colección, "El oscuro hermano
gemelo", empieza y cierra como un ensayo en que Pitol inserta una
ficción sobre la historia de una ficción, una conversación con una
anciana escandinava en Praga sobre algo acontecido en Madeira que
termina unida con otras memorias para transformarse en una historia de
mexicanos en Veracruz -- otra exploración más de "la relación de un
novelista con su obra en proceso" (p. 242), como en realidad son todas
estas piezas.
Pero por toda la confusión deliberada y la
nebulosidad, a veces se asoman historias realmente dramáticas que el
lector tiene que completar en su propia imaginación, porque Pitol se
niega a hacerlo. Lo sugerido puede ser más terrible que lo contado,
como en "Cementerio de tordos" -- problemas de clase y casta que
contribuyen a lo que puede haber sido un asesinato -- o "Nocturno de
Bujara" -- un horrible asalto sospechado pero no demostrado -- y en
otros. Total, se puede considerar el libro como una serie de estudios,
ejercicios de la imaginación, tan útiles para el narrador practicante
como para un guitarrista los estudios de Sor o Tárrega.
Sergio Pitol (Puebla, México, 1933)
Cervantes para Sergio Pitol, BBC Mundo
Poe, Edgar Allan, et al. El gato negro. Trad. Doris Rolfe. 3a ed. Madrid: Anaya, 1987.
Introducción a la novela de intriga, por Juan y Constantino
Bértolo Cadenas, seguida de los relatos de Poe: El gato negro / Manuscrito hallado en
una botella / Un descenso al Maelström / El entierro prematuro /
Los hechos en el caso del señor Valdemar / El corazón
delator / El tonel de amontillado / Hop-Frog / El pozo y el
péndulo / Berenice / Ligeia / La caída de la Casa de
Usher / Apéndice, Constantino Bértolo Cadenas
Puchol, Vicente. Alguién
soñó sobre una piel de toro. Sevilla: Renacimiento,
2001.
Durante la guerra civil española, Indalecio Prieto encarga
a Álvaro Prada la misión de ir a la ciudad estado
Villadite, en la costa norte de África, para interceder
entre las dos Españas -- la de la República y la
de Franco y su gente -- porque Villadite es la 3a España,
adonde han ido las gentes expulsadas de España en sucesivas
represiones: judíos, moros, herejes cristianos, todos
viviendo en democracia y tolerancia. Hermosa premisa fantástica.
Racionero, Luis. La sonrisa de la Gioconda. Memorias de
Leonardo. Barcelona: Planeta, 1999.
En víspera de la muerte, Leonardo da Vinci escribe
una carta a un jóven ex-aprendiz y amante donde cuenta
su vida (Florencia, Milán, Roma y ahora Francia) y explica
la sonrisa en su último retrato, que es de su madre Lisa
: es la que tuvo el día que supo, por boco de "Salai",
el hartero protegido de Leonardo, que éste había
sido el autor de la muerte del duque de Milán, noticia
que le provocó la muerte. "¿Qué me
estaba diciendo? No era reproche ni aprobación, era sólo
aceptación: todo lo que es está bien." (p.
291) El gran placer de este libro es, más que conocer
un poco mejor la carrera de Leonardo, ver y sentir la efervescencia
del Renascimiento del s. XV cuando trabajaron Maquiavelo, Miguel
Angel Buonarotti, Tiziano, Rafael, los Médicis en Florencia,
Ludovico Sforza "il Moro" en Milán, et alii.
La aceptación por Leonardo, de la naturalidad de la muerte
para la continuación de la vida de otros seres, es quizás
la moraleja (para mí simpática) que el autor quiere
compartir.
Rivas, Manuel. Los libros arden mal. (Original, gallego: Os libros arden mal.) Trans. Dolores Vilavedra. Madrid: Alfaguara, 2006. 610 p.
El espíritu de libertad creativa de la II
República, encarnada especialmente en una pandilla de
jóvenes deportistas y literatos de A Coruña, sobrevive la
insurreción militar, las masacres, y la pretendida
extirpación de su memoria por el régimen franquista, para
la enorme frustración de los represores obsesionados con ese
proyecto. Es una gran novela, no sólo por su grueso (610 folios)
sino por su complejidad y sus logros en presentar las maneras de
pensar (y de amar y odiar, temer y esperar) de gente tan diversa como
Polca, el jardinero-enterrador-gaitero; Ricardo Samos, el
católico literato que quema libros y después llega a ser
juez en el franquismo; Chelo Vidal, la bella mujer del juez y pintora
reconocida, que resulta tener otra vida oculta, arriesgada y noble;
Dez, el censor franquista gay
que se fantasea poeta; Curtis, apodado "Hércules hijo de puta",
grandísimo y fortísimo aspirante a electricista que se
convierte en fotógrafo ambulante -- y los de las próximas
generaciones, especialmente Gabriel, hijo de Ricardo Samos y Chelo
Vidal, y Ó, hija de Polca. Y decenas de personajes más.
La quema de libros sacados de bibliotecas privadas y
públicas en A Coruña un mes después de la
insurrección falangista, en agosto de 1936, es la imagen central
y recurrente. La memoria de esos libros, y la supervivencia de algunos
con sus cantos quemados, y la búsqueda desesperada de uno en
particular por el juez Samos, son la imagen central.
Muchas veces es difícil saber hasta bien entrado en
un capítulo cuál de estos personajes está hablando
o siendo observado, y si estamos en julio o agosto de 1936, o en 1963,
o algún año posterior -- que me obligaba a releer las
primeras oraciones una vez que me había ubicado. Y algunas de
las historias no están resueltas. Por ejemplo, nunca
entendí exactamente quién era o por qué importa un
joven (contemporáneo de Gabriel Samos) a que llaman "Zonzo", y
varios otros misterios en ese mundo donde todos manejaban el secretismo
siguen misteriosos o ambiguos al final. Pero vale la pena hacer el
esfuerzo, porque te hace sentir (sin tener que sufrirlo en carne
propia) ese terrible régimen de miedo que era el franquismo.
20080927
Reverte, Javier. El médico de Ifni. Barcelona: Areté, 2005.
Una joven madrileña busca en Marruecos y Argelia la
historia del padre que la abandonó antes de ella nacer, y
descubre la enorme confusión de identidad y angustia de ese
hombre, un ex-oficial y médico español que había
desertado del ejército en Ifni (Marruecos) en 1975 para luchar
por Polisario y ahora ha muerto misteriosamente en el desierto. Clara,
la hija, llena de rabia por el abandono paternal, hiere cruelmente a
sus amantes, pretendientes y parientes hasta orquestar una violencia
terrible que destruye a inocentes y a ella misma. El libro ofrece
retratos bien delineados de personalidades madrileñas y algunas
hermosas descripciones del desierto, pero es principalmente una
denuncia poco coherente del colonialismo y post-colonialismo de
España en el Sahara. El único personaje que parece tener
una idea clara de la política internacional es el que llega a
ser el blanco principal de la ira de Clara, el ex-oficial de
inteligencia española Alberto Balaguer.
Rivera, José Eustasio. La vorágine. 1924. García Ramos, Juan Manuel ed. Santa Cruz de Tenerife: Artemisa Ediciones, 2006.
Un
joven burgués bogotano rapta a una joven de buena familia y la arrastra
a los llanos colombianos, donde la pierde a otro raptor, enganchador de
peones del caucho, y en busca de ella (por puro orgullo machista,
porque no la ama sino la desprecia) se adentra con otros hombres de los llanos a la selva,
la vorágine de una naturaleza hostil y terrible violencia humana. La
densidad de la prosa y la abundancia de localismos (Rivera incluye un
vocabulario) hacen muy trabajosa la lectura, pero merece la pena. Los
personajes son complejos y muy marcadamente delineados (salvo la
muchacha raptada de Bogotá, que casi no existe en la novela más que
como fantasma); el narrador Arturo Cova, "un desequilibrado tan
impulsivo como teatral!" (como lo describe su reacio compañero de
aventuras Fidel Franco) es repulsivo pero fascinante. La denuncia de la
esclavitud y los asesinatos impunes de los caucheros es contundente, y
los momentos violentos -- especialmente el clímax -- son extremadamente
intensos. Y también merece la lectura por ser el máximo ejemplo de un
ideal literario del principio del s. XX (descripción detallada y
poética, abundancia de localismos), que ya no se usa. 20070328
Muy importante: ve el texto mural del artista Leandro Katz, Las bases reales de La vorágine (2008). Incluye fotos y textos que demuestran la verdad de los hechos descritos por Rivera.
Romero, Felipe. El segundo hijo del mercader de sedas. Ediciones Ubago, 1995. 7 ed. Granada: Comares, S. L., 2003.
Esta novela histórica, la primera de dos por el abogado laborista
Felipe Romero, te lleva por todas las calles, plazas y cerros notables
de Granada de principios del s. XVII. Fue cuando finalmente expulsaron
a los moros que habían sido vencidos ya hacía un siglo, hecho que
(según esta narrativa) sumió la otrora espléndida ciudad en la miseria.
Como dice el mercader de sedas a su segundo hijo en víspera de la
expulsión,
sin ellos a esta ciudad se la comería la
miseria y que su ruina duraría por siglos. Sus campos quedarían
abandonados, sus ganados sin pastores, las fraguas sin herreros, sin
posibilidad de construir nuevas iglesias por la carencia de alarifes,
las maderas se pudrirían en los cobertizos al no haber quien las
tallase, las huertas de la Vega sin buenos hortelanos que sepan llevar
el agua por acequias y atarjeas, y los tejedores, los tintoreros, los
tundidores, expulsados de la ciudad en la que ya no habría ni lana ni
seda.
Para animar esta nostalgia por la ciudad que era,
Romero ha inventado un cronista que une en su sangre las grandes
corrientes históricas: "Soy el segundo hijo del mercader de sedas
Esteban Lomellino; mi nombre es Alonso de Granada... y descendiente,
por mi madre, de la princesa Cetimeriem y de Yahya al Nayyar, hermano
del que fue rey y señor de la Alhambra Muley-Hacen…"
Alonso de
Granada Lomellino, estudiando para sacerdote (porque su padre quiere
que llegue a ser obispo, o por lo menos, santo), se hace discípulo de
otro Alonso, el viejo médico y traductor de árabe, hebreo y latín, que
ha impresionado sobradamente al arzobispo de Granada con sus
traducciónes de antiguos libros de plomo, escritos en árabe y contando
la vida y milagros de san Cecilio, un compañero de Cristo que llegó a
ser martirizado en Granada. Al joven le enseña leer árabe, y más importante, la
tolerancia por todas las religiones que, según él, adoran al mismo dios.
Pero
este Alonso es en realidad un moro que no ha abjurado el Islam, sino a
contrario, ha fabricado y colocado los falsos textos de plomo para
convencer a los cristianos a seguir los mandamientos del Corán, como si
el supuesto Cecilio (otro invento del viejo traductor) hubiera
anticipado por seis siglos lo que escribiría Mohama (lavarse 5 veces al
día y rezar mirando a Meca, etc). Pero se descubre el fraude y entonces
la Iglesia y la Corona deciden expulsar hasta el último moro. El joven
Alonso, ya canónigo, pierde a su querido maestro y el primer amor de su
vida, cuando el viejo Alonso es degollado por su audacia. Ahora el
segundo hijo del poderosísimo y riquísimo mercader de sedas desafía a
su padre por primera vez en su vida, y rehusa acompañarlo a Italia.
Prefiere permanecer en su querida pero muy castigada Granada, como
simple fraile -- y su extraña decisión (renunciando las riquezas y
poder eclesiásticos que su padre le había arreglado en Italia)
combinado con sus nobles orígenes, hacen que tanto los aristócratas
como el populacho lo tomen por santo, esperando que haga milagros.
Además
de su amor platónico por el viejo falsificador de libros de
plomo, el
futuro santo Alonso del Amor de Dios tiene dos amores carnales en su
larga vida: la primera con una morisca de 13 años
(afortunadamente, no
le deja descendencia) y, años más tarde, un joven y guapo
novicio,
Alberto. Pero aparte de eso, pasa casi toda su vida entre un estupor
religioso y la hipnótica observación de su paisaje. Es
uno de esos libros que habrán sido mucho más apasionantes
escribir que leer.
Ruiz Zafón, Carlos. La
sombra del viento. Barcelona: Planeta, 2002. Reprint, 39ª.
"El mayor éxito internacional de la novela española"
y "39ª edición" reza la faja que los
editores han puesto al tomo. Es una novela boba y pueril, pero
sin embargo, te hace seguir leyendo. Lo que tiene de bueno: (1)
un misterio complicado, (2) el ambiente de una Barcelona asustada
en los primeros años del franquismo, y (3) el personaje
Fermín Romero de Torres, un charlatán comiquísimo
y simpático. Lo que tiene de malo: (1) todos los demás
personajes, que son simples caricaturas de tipos sociales; (2)
la simpleza de ese retrato de Barcelona, y (3) lo absurdo del
argumento. En resumen: El joven narrador quiere conservar la
obra de un novelista ignoto que, a su vez, disfrazado como uno
de sus propios personajes, está obsesionado con destruir
todo ejemplar de su obra, mientras un policía maldito
busca para matar al novelista. Se meten de por medio un librero
rico, su hija ciega y ninfomaniática, un relojero gay,
y diversos otros personajes olvidables. Al final, se cierra el
círculo, y el libro destruido por el primer novelista
termina escrito por su joven defensor. Para otra, mucho más
auténtica visión de Barcelona en la posguerra,
vea Nada de Carmen Laforet.
Sabato, Ernesto. Claves políticas.
Buenos Aires: Rodolfo Alonso Editor, 1971. 122
Yo entrevisté a Ernesto Sabato en en su casa en Buenos
Aires en enero de 1986 (The Threepenny Review, Winter
1988), sobre su rol como director de la CONADEP, la Comisión
Nacional sobre los Desaparecidos. Luego encontré esta
colección de pensamientos de este interesante escritor
en otros momentos, mucho antes de la "guerra sucia"
de la dictadura que sufrió la Argentina de 1976 a 1983
.
Son otras conversaciones en su casa en Santos Lugares, mucho
antes de la guerra sucia, cuando todavía se podía
creer en la posibilidad de una revolución socialista latinoamericana.
Las tuvo con jóvenes escritores y redactores de la revista
El Escarabajo de Oro, en que ES defiende su militancia política
(anarquista, luego comunista, después independiente de
izquierda). En su "Polémica con Borges", con
la Respuesta de Borges (Revista Ficción, nov. de
1956, respuesta de Borges marzo de 1957, y contrarrespuesta de
ES mayo de 1957, más otra "respuesta" por ES
del diario La Opinión, 3.vi.71), ES acusa a JLB
de abandonar su habitual monismo (identidad del yo y el otro)
para el maniqueísmo en sus "efusiones" contra
Perón y el peronismo. "Yo no defendí nunca,"
dice ES, "ni tampoco defiendo ahora la persona de Perón.
Le recrimino, entre otras cosas, no haber estado a la altura
de la histórica situación; de haber abandonado
a su pueblo; de no haber tenido nunca el coraje que en cambio
tuvo Evita Duarte; de haber carecido de grandeza; de haber cedido
innumerables veces a la demagogia, que es al amor por el pueblo
lo que la prostitución al amor; de haber desarrollado
una industria para el consumo y para satisfacer fáciles
apetencias en lugar de haber creado con sacrificios, las industrias
de base; de haberse rodeado cada día más de obsecuentes
y aprovechados, desechando a hombres independientes como Juaretche..."
75-6 El pueblo lo siguió "porque por primera vez
en su historia tuvo la posibilidad de ser una criatura humana
digna...." 76
En su 'Carta al "Che" Guevara' (1.ii.60) ES pide
a Guevara un análisis del peronismo, mencionando que el
pueblo peronista identifica a Fidel con sus enemigos porque ambos
hablan de "liberación." Che le contesta (12.iv.60)
, resumiendo las bases profundamente populares de la revolución
cubana.
Sobre el Sesquicentenario de la Independencia ("Palabras,
palabras, palabras," Revista Sur, 1960): "Pocos países
ha de haber en el mundo como éste en que todo empiece
con mayúscula, descienda luego a minúsculas y termine
invariablemente entre sarcásticas comillas: Libertad,
Democracia, Patria, Profesor, Damas y Caballeros, Señor,
Grandes Destinos de un Pueblo joven y Vigoroso, Soberanía,
Oíd el Ruido de Rotas Cadenas, Al Gran Pueblo Argentino
Salud, Alta Magistratura de la Nación, El Pundonor de
las Fuerzas Armadas." 95
Sobre el compromiso de los intelectuales (Revista Panorama,
31.vii.1968): polémica con David Viñas et al.,
que lo acusan de "centrista." Inter alia, ES declara,
"debo confesar la tremenda verdad: no comparto el materialismo
de estos intelectuales [de la Nueva Izquierda, i.e., los firmantes
de la carta]. No compartir las ideas es una de las excelentes
condiciones de un comunidad aceptable. A no ser que se considere
óptima una sociedad, como la rusa, en que haya una sola
filosofía legal," etc.
Sobre Chile: En su carta excusándose del Encuentro
de Escritores Latinoamericanos, 13.viii.1969; elogia a don Pedro
Henríquez Ureña, exiliado humanista dominicano
(1884-1946) que fue maestro de lenguaje de ES en la escuela secundaria
y de "la Magna Patria" (Latinoamérica). pero
no dice nada sobre Chile.
Sobre los organismos parapoliciales: "El caso Maestre":
Carta de protesta, 24.vii.71, contra torturas y muertes de peronistas
a manos de tales organismos.
Salinger, J. D. El guardián entre el centeno. Trad. Carmen Criado. Madrid, Libro de Bolsillo, 6ta impresión, 2002.
Muy buena traducción de esta novela clásica
sobre una crisis en la adolescencia. Vea resumen en inglés de
Salinger, The Catcher in the Rye (1951).
Sampedro, José Luis. El
amante lesbiano. Barcelona: Areté (Plaza & Janes),
2000.
Una selección (del Club de Lectura de la Biblioteca
de Carboneras) sorprendente y candente, erótica, sensual
y transgresiva (si así se dice: quiero decir, que viola
unos tabúes muy sagrados) . Un hombre que se ha sentido
avergonzado toda la vida por su falta de hombría descubre
y libera su más auténticos impulsos eróticos
cuando entra un país mágico, "Las Afueras",
donde el tiempo no existe y los deseos se hacen realidad. Allí
coexisten lugares, objetos y personas que él recuerda
de su infancia en los años 1920 con otras que conoció
en los 40 y 50. Aparece Farida, una mujer mitad hispana y mitad
beréber, que lo había impresionado cuando tenía
13 años, y ella se hace su maestra, después su
ama, y (casi) finalmente su amante -- para tornarse en el último
momento en algo muchísimo más impactante. Bajo
su tutelaje, el hombre descubre que, "Mi sexo es masculino,
pero mi género es femenino, atraído hacia las mujeres
y, para concluir, sumiso. Así es que resulto lesbiano."
(p. 144) Los detalles sensuales dan una gran vividez al libro,
y cuando esos detalles se mueven de lo visual a lo tactil, y
el personaje Mario se emociona por la textura de las bragas y
medias de seda que se pone para convertirse, no en "lesbiano"
sino en lesbiana, con identidad feminina, con su nuevo nombre
Miryam, son excitantes a la manera de toda buena pornografía,
o los libros eróticos que pretenden a algo más
como la famosa Historia de O . En este caso, lo que Sampedro
pretende demostrar (creo) es otra modalidad de la libertad que
(según me cuentan los amigos más leídos
que yo en este autor) ha defendido en muchos otros libros. De
no ser por las informaciones ofrecidas por algunos co-lectores,
yo hubiera pensado que semejante erotisimo explícito fuera
lo único que Sampedro sabía hacer. Ahora que entiendo
un poco del contexto biogáfico y literario de este autor
octogenario (búscalo en Google), entiendo este libro como
un ejemplo de algo mucho más interesante. Lo sorprendente
para mí era con qué interés y aceptación
lo recibieran los otros miembros del club de lectura-- algunos
se sentían frustrados por la estructura narrativa (no
se sabe por cierto cuánto es pura fantasía y cuánto
una supuesta realidad, si es sueño o vivencia), pero nadie
se ha escandalizado. 7 mayo 2005
Sánchez Ferlosio, Rafael. El Jarama. 1956. 6a ed. Barcelona: Destino, 2003.
Un caluroso domingo en la orilla del Jarama es
ocasión para conversaciones que revelan las actitudes, creencias
e ignorancias de una gran variedad de gente, desde los chicos y chicas
madrileñas que se han desplazado a Coslada para divertirse en el
sol y el agua, hasta lugareños de diversos oficios, edades y
condiciones, y finalmente -- cuando una de las chicas madrileñas
se ahoga cerca de las compuertas del río -- "la autoridad" en
las personas de guardias civiles, un joven juez y su secretario, et
alii. El libro es casi totalmente diálogo, reproduciendo los
acentos singulares de todo el elenco, y las actitudes, los prejuicios y
los conocimientos (y falta de conocimientos) de cada cuál. Apoya
el diálogo descripciones llamativas y originales del contexto
físico, desde la desvencijada taberna de Mauricio y Faustina,
hasta las vías del tren, las aguas del río, y la
carretera de noche iluminada por una luna llena y puntualmente por
distantes luces urbanas. No hay ningún protagonista especial,
sino muchas narrativas fragmentadas y observaciones de las muy
diferentes vidas de campo y ciudad. La reproducción de los
diálogos es genial, pero como no hay una historia central, sino
que todas las historias tienen más o menos el mismo peso, esas
historias no convergen en una que no sea el día mismo. Ocurren
incidentes cómicos y otros dramáticos, incluyendo la
muerte de la chica, pero la manera de contar les quita todo dramatismo,
como decir que estas son cosas que ocurren típicamente en un
día caluroso en las afueras de Madrid.
Me hicieron reír pasajes como estos:
[Habla el lugareño don Marcial, sobre los emigrantes regresados]
- Hasta los
mismos hablares aquellos tan tirados, he oido yo a emigrantes que no
había forma de sacárselos de la lengua y que volviesen a
hablar como está mandado. No le digo en el pueblo, la
risión.
- Sí, una cosa parecida a las películas de Cantinflas o de Jorge Negrete, ¿no es eso?
- Igualito. Lo mismo que las cintas esas. Como que a
lo primero no podías escucharlo sin que de golpe no te entrase
de reír. Exacto como el cinema, ¿qué más
da? Y eso a pesar que aquellos venían de Venezuela, mientras que
estos Cantinflas y Negretes del celuloide son nacidos en Méjico,
que está de Venezuela, pues ya sabe usted, lejísimos;
pero además no de estos lejísimos que decimos aquí
en España, sino lejísimos en distancias de aquellas, que
hay que agarrarse lo tremendas que son. Bueno, pues casi no se
distingue un habla de la otra. Total, que yo lo que he sacado en
consecuencia es que allí es todo un mismo chapurreao.
- Y ¡cuidado que es pegadizo, hay que ver! No hay uno que no acabe hablando como ellos. [p. 301]
Así que mis vecinos españoles creerán
que yo, del Barrio Las Minas de Baruta (afueras de Caracas), tengo el
mismo chapurreao que Cantinflas!
Pero mejor aún es esta respuesta cuando uno de los
lugareños, un pastor, dice que su amo no quiere reconocer lo
viejo y enclenques que están sus ovejas:
- Eso es
como mi padre, en paz descanse-- decía el alcarreño --,
un caso igual. Que en los últimos tiempos no hacía
más que decir: yo no estoy bueno, no estoy bueno. Y qué
no iba a estar bueno ni qué ocho cuartos. Lo que tenía
simplemente es que le iba llegando el turno, por las edades que
alcanzaba. Pasaba lo que tenía que pasar. Lo raro hubiera sido
lo otro, eso es lo que hubiera dado qué pensar. Oiga, como que a
mí me entraban a veces ganas de decirle, no siendo el respeto,
claro, y esos reparos que uno tiene, de decirle: "¡Viejo, padre,
viejo es lo que usted está, no le ande dando más vueltas,
más pasado que Matusalén, a ver cuándo se va a
querer dar por aludido, ni enfermo ni nada, que se termina, que ya no
da más!» El pobre hombrito. ... Pues lo mismo mi padre y
lo mismo este señor, con el cuento las ovejas, que nos ha
referido aquí el Amalio. ¡Igual! Equivocan lo viejo con lo
malo. [pp. 253-4]
Y finalmente, el amargado Lucio, ex panadero, que al final de un día largo de horas sentado en la misma silla, sale con,
¡Pues
ahí está el asunto! Lo que yo digo es que me lo den,
¡que me devuelvan lo bailado! [p. 271]
Algunos de los compañeros de nuestro club de lectura
de la biblioteca de Carboneras encontraron aburrida e interminable esta
famosa novela, y creo entender por qué. No hay un hilo maestro,
ningún personaje que se destaca, pero sí un retrato
amplio y perspicaz de todo un entorno social. Poca acción pero
mucho diálogo, muy bien oído. A mí me
parecía maravilloso ese oído, y también me
conmovió el drama de lo que no se cuenta pero se intuye.
20090201
Santos, Luis R. Tienes que
matar el perro (cuentos). Santo Domingo: Cocolo Editorial,
1998. 118 pp.
¿Tienes vagas ansiedades a pesar de que una bonita
mujer te quiere mucho? ¿O te sientes desgraciado porque
el único ser que te ama es un viejo perro cagón?
Pues, para Luis R. Santos, como dice el doctor pelele de Pepto
Bismol, "El remedio es el mismo!": El suicidio.
No todos los protagonistas de estos 18 cuentos se suicidan.
Algunos se ven frustrados en el intento, y otros mueren sin querer.
Los dos cuentos más interesantes son excepciones a la
fórmula. "Tránsito tortuoso", muy Borgesiano
(Santos está tan enamorado de una cita de Jorge Luis Borges
que lo usa dos veces), nos ofrece dos conclusiones alternativas:
en una, mueren los dos protagonistas, en la otra, más
irónica, muere sólo uno. Pero mejor aún
es la cómica y triste "El nombramiento", donde
no muere nadie, y donde la ironía es ágil, liviana
y sostenida, como en El coronel no tiene quien le escriba
de Gabriel García Márquez, o los Cuentos
de oficinistas de Mario Benedetti. Pinta las eternas
frustraciones de un infeliz que ha depositado toda su fe en la
labor partidaria para una elección. A diferencia de todas
las demás fábulas de esta colección (y digo
fábulas porque, como muchas veces en Cortázar o
Borges, hay un aire mítico, sin detalles realistas), en
"El nombramiento" Santos no intenta sorprendernos al
final, sino permite que la conclusión sea la inconclusión
del eterno optimismo del narrador. (Dedicado por el autor, en
la Librería La Trinitaria, 16-02-2001)
Saramago, José. La balsa de piedra. Barcelona: Seix Barral, 1987. Tr. del portugués.
Al mismo momento en que la península ibérica
empieza a desprenderse de Europa, ocurren otras cosas extrañas
en las vidas de 3 portugueses, un español y los perros mudos de
la frontera con Francia. La ex-península, ahora ínsula,
se aleja de Europa, camino hacia las Islas Azores, y los portugueses --
Joaquim Sassa, un funcionario de Porto que tiró una piedra con
descomunal e inexplicable fuerza, y Jose Anaiço, maestro de
escuela a quien una enorme bandada de estorninos sigue a todas partes
-- van a buscar al andaluz Pedro Orce, un sextagenario
farmaceútico que siete temblar la tierra. Deciden ir juntos para
ver pasar Gibraltar (que a su vez se ha desprendido de la
ex-península), y luego siguen a Lisboa, donde encuentras a Joana
Carda, una joven rústica que acaba de separarse de su marido y
que trazó una raya en la tierra en el mismo momento del
desprendimiento. En el pueblo de ella, se les une uno de los grandes
perros mudos, descendientes del gran Cancerbero, que los
acompaña y protege. En Galicia encuentran a la joven viuda
María Guavaira, y temiendo el tremendo choque que parece
inevitable con las Islas Azores, todos deciden viajar juntos hacia el
interior y hasta los Pirineos, para ver ese fenómeno de la
separación continental. Ya Jose y Joana son pareja, y
María y Joaquim forman otra, mientras el viejo Pedro se ha hecho
muy amigo del perro. Los 2 españolas, 3 portugeses y el perro
forman una comunidad rodante ibérica. Todo está contado
por un narrador invisible que posee un amplio vocabulario y un tesoro
de refranes que distorsiona según el caso. Es esta voz del
narrador la cosa más cómica en esta novela de
fantasía y ternura hacia toda Iberia. 12-2009
Tope
Schwartz, Fernando. El desencuentro.
Edited by Virgilio Ortega, Colección Premio Planeta.
Barcelona: Editorial Planeta, 1996.
Son dos historias: la de Javier, un escritor español
de la misma edad del autor (n. 1937), que cuenta de su amor imposible
por su hermosa tía África que le lleva 17 años,
y que se complica la vida pretendiendo rescatarla de su infelicidad
misteriosa; y la de África misma, que en un diario dejado
después de su muerte, cuenta de una pasión destruida
en su juventud. Javier es un narrador irónico y divertido,
"un burgués comodón, un poco liberal y extremadamente
frívolo" que hace carrera "aprovechando mi más
que relativa condición de perseguido político en
España", y que comenta con humor los contrastes culturales
entre Madrid (donde viven la tía y los abuelos), Nueva
York (donde él y su prima Martita son socios de una casa
de veraneo en Long Island), y México D.F. El clímax
es una escena donde Martita, hija de África y mujer de
negocios soltera y de gran éxito profesional, sin duda
el personaje más complejo de la novela, se revienta de
celos ante la evidencia de que su madre siempre ha querido más
a Javier que a ella. Desafortunadamente, la voz irónica
y matizada de Javier desaparece, para dar lugar al melodrama
jadeante del diario de África, una chica sobreprotegida
y educada en colegio de monjas que descubre el placer sexual
follando con el torero más bravío y buenmozo de
México (que por supuesto es su primo hermano), y cuyo
idilio es cruelmente destruido por su tía, la madre del
primo torero, medio por brujería. Es tan triste y trágico
que tienes que reír. Hay tantas pasiones entre tías
y sobrinos y entre primos y primas que hace pensar en la vida
y obra de Vargas Llosa ("La tía Julia", por
ejemplo, y su actual matrimonio). Después de la protofeminista
Martita, el segundo personaje más intrigante es uno que
no aparece en persona, pero sólo por referencias muy negativas
del abuelo de Javier y de África -- el primer marido de
ésta. No sabemos si realmente era tan abusador como lo
pintan, o si simplemente él -- como yo -- se aburrió
de muerte de la necia África. A lo mejor ese era el "desencuentro"
del título.
Strejilevich, Nora. Una sola
muerte numerosa. Letras de Oro. Coral Gables FL: Centro Norte-Sur,
Universidad de Miami, 1997. 201
Ganó el Premio Letras de Oro 1995-1996, género
novela, pero realmente pertenece a otro género, el de
testimonio, mezcla de autobiografía con memorias recopiladas
de otra gente. Nora fue secuestrada, muy violentamente, por una
patota de la guerra sucia, detenida y torturada en el "Club
Atlético", un poco porque era hermana de Gerardo
(que sigue desaparecido) que tenía antecedentes "subversivos",
y un poco porque era judía y querían limpiar el
país de judíos, y un poco (parece) porque soltarla
significaría reconocer un error. Estuvo luego en Israel,
España y Canadá.
Trapiello, Andrés. Los amigos del crimen perfecto. Barcelona: Destino, 2003. (Última selección del Club de Lectura de Carboneras)
En
Madrid en 1981 los “Amigos del crimen perfecto” (ACP), aficionados de
la novela negra, son convulsionados por un crimen de verdad del cual
ellos mismos son sospechosos, y cuando el fundador del club busca al
verdadero culpable descubre que la vida real no es nada como las
novelas que él mismo solía escribir y que el verdadero “crimen
perfecto” es donde no es posible denunciar al autor aunque se sepa.
El primer capítulo es una graciosa parodia de las
fórmulas de la novela negra, y concluye cuando el novelista Paco
Cortés alias
Sam Spade se harta de su propia repetición de tales fórmulas y de su
mezquina editorial y renuncia a ambas. Después pasan muchas páginas sin
novedad ni rumbo ni diálogo especialmente interesante (Paco en paro y
deprimido, los amigos consternados) que sirve sólo para presentar otros
personajes (miembros del ACP y otros). Finalmente el misterio arranca
con el primer (y casi único) incidente dramático, el asesinato del
odioso comisario de policía y suegro de Paco, un facho alcohólico y
antiguo torturador después de la guerra civil.
Todo empieza el
23 de febrero de 1981, día del crimen imperfecto más notorio de la
España reciente: la intentona del teniente coronel Tejero y sus
compañeros de la Guardia Civil para abortar la democracia. (Ve vídeo aquí.)
Trapiello lo usa para retratar diferentes tipos de madrileños a través
de sus reacciones, desde regocijo a pavor hasta la total indiferencia
de Paco. Pero es un momento breve, porque esto no pretende ser lo que
el cínico editor de Paco menosprecia como “novela social”, sino un
juegito literario donde los grandes acontecimientos históricos son mero
escenario.
Vargas, Fred. El hombre de los círculos azules. 1996. Trans. Helena del Amo. Madrid: Punto de Lectura, 2007.
Jean-Baptiste
Adamsberg, el nuevo comisario en un distrito parisino, enfrenta un
doble misterio: ¿Quién está trazando círculos en tiza azul alrededor de
objetos desechados en las calles de Paris? Y ¿quién últimamente ha
dejado unos cadáveres degollados en esos círculos? Pero Adamsberg tiene
un extraño método que deja a su inspector Danglard y otros polis
perplejos: no seguir las pistas que a ellos les parecen más lógicas,
sino dejar que su inconsciente y su intuición trabajen para sugerir
hipótesis sorprendentes pero certeras.
Las novelas policíacas
de Fred Vargas son muy populares en Francia y otros países, pero ésta
nos dejó insatisfechos. Hay varios personajes excéntricos pero ninguno
especialmente complejo -- hay sólo una sugerencia de un dilema moral en
el caso del patético inspector Danglard, pero su función en la novela
se limita a observar como trabaja, o parece no trabajar, Adamsberg. Y
casi no hay diferencias notables en sus maneras de hablar. Tampoco hay
detalles visuales o sensuales para diferenciar una calle u otro lugar
de cualquier otro de su categoria. Fue divertido leerlo, pero más por
sus méritos como puzzle que por sus personajes.
"Fred Vargas" es seudónimo de la escritora y arqueóloga francesa Frédérique Audouin-Rouzeau.
Vargas Llosa, Mario. Los cachorros.
Guadalupe Fernández Ariza ed. Madrid: Ediciones Cátedra,
s.a., 1982.
Un falange de varones de familias ricas entra a estudiar en
el Colegio Champagnat de Lima. Crecen, se enamoran, siguen a
la escuela superior, participan en deportes, terminan sus estudios,
se casan, tienen hijos, y a los hijos los inscriben en el Colegio
Champagnat. El relato es fundamentalmente una antropología
anecdótica de est ciclo. Para dramatizar y destacar los
hitos de este proceso, el autor hace que uno de ellos, Cuéllar,
sea excepcional: en la primaria (Champagnat), un perro danés
lo ataca mientras está en la ducha y le muerde la pichula
("Americanismo: el pene de los niños" explica
una nota). Entonces, cuando llegan a la edad de caer a las chicas,
él no cae a ninguna por preocupación de que pasaría
después -- porque no podrá "tirar plan"
(coger, o como dicen los hermanos peninsulares, follar). Entonces
en vez de salir con alguna enamorada, hace travesuras cada vez
más descabelladas hasta al final se mata en un accidente
de auto. Su última frustración había sido
su amor no declarado para Teresa Arrarte, que finalmente se cansó
de esperarlo y aceptó a un recién llegado, Cachito
Arnilla. Esta edición incluye una introducción
y notas; la novela misma (publicada originalmente en 1967) tendría
menos de 50 páginas sin ellas. ntbk 11/14/87 (104)
Vargas Llosa, Mario. La Fiesta
del Chivo. Buenos Aires: Alfaguara, 2000. 518 pp.
Una reconstrucción casi documental de la conspiración
que mató a Rafael Leonidas Trujillo Molina en el 1961,
y de qué les pasó después a los conspiradores.
Entreteje investigación histórica con una invención
muy en tono con la realidad de esos días -- un supuesto
Senador Agustín Cabral y su hija Urania. Las memorias
de ésta, de la abyecta humillación de su papá
cuando cae de gracia del Benefactor, y la horrible y traumática
experiencia que eso le causa a ella cuando adolescente, enmarcan
la historia bastante exacta y testimonial de los personajes reales.
Es una historia muy impresionante, contada magistralmente y con
muchísimo detalle dominicano -- sorprendente de un novelista
conocido por sus abras sobre el lejano Perú. Para otras
novelas sobre el trujillismo, vea Julia Alvarez, In
the Time of the Butterflies y Andrés L. Mateo, La balada de Alfonsina Bairán.
Vargas Llosa, Mario. Historia
de Mayta. Barcelona: Seix Barral, 1984.
Vea comentario
en inglés ("Fiction Readings").
Vargas Llosa, Mario. Pantaleón y las visitadoras. Madrid: Santillana Ediciones Generales, S.L., 1973.
El capitán más recto del Ejercito Peruano,
encargado de formar un Servicio de Visitadoras (putas) para los
soldados en la Amazonía peruana, lo convierte "en el organismo
más eficiente de las Fuerzas Armadas", creando un enorme
escándalo para esas instituciones y el abrupto final del
servicio, al gran pesar de las muchachas y de los soldaditos sus
clientes. Es una gran sátira de la mentalidad y el lenguaje
militares, y también de las supersticiones y costumbres de la
gente en los pueblos pequeños de la selva. Un recurso narrativo
peculiar muchas veces contribuye a la comicidad: Los díalogos,
en la manera distintiva de hablar un general, o una determinada puta, u
otro personaje pintoresco (el chino Porfirio, la Chuchupe, el
Chupón, el Sinchi) empiezan antes de ser identificado el
hablante y las cosas que hace ese personaje mientras habla. En el mismo
párrafo leemos diálogos pronunciados en lugares y
circunstancias muy diferentes, dándonos la idea de la
simultaneidad de diversos procesos (lo que ocurre in "Pantilandia", la
operación que construye el capitán Pantaleón
Pantoja, o los chismes entre su mujer Pochita y la amiga de ella,
Alicia, o las reacciones del general "Tigre" Collazos u otro general
Scavino, etc.). Y por supuesto todos esos diversos procesos finalmente
convergen para producir el desastre cómico.
Vázquez, Lourdes. La
estatuilla. San Juan, PR: Editorial Cultural, Inc., 2004.
Cuentos. "La estatuilla", ganador del Premio Juan
Rulfo 2002, consiste de una sola oración que corre por
9 páginas, de alguien -- aparentemente mujer, seguramente
puertorriqueña -- que está escribiendo en máquina
(Courier 12, nos informa) todo lo que piensa sin ninguna restricción
de si las palabras le salgan en español o inglés
o en una mezcla, mientras reflexiona sobre algunas cosas que
le han llamado mucho la atención. Entre estas cosas están:
el hurto de la “estatuilla”, el hasta entonces único
Oscar ganado por un actor puertorriqueño, del teatro de
la Universidad de Puerto Rico, cuando Benicio del Toro gana un
segundo; una noche en La Habana, invitada a un congreso de escritoras
del Caribe, donde los encargados de su hotel la toman por jinetera;
un hijo que tiene en detox en San Juan; y qué hace todo
eso a “la autoestima [de los puertorriqueños en general]
que siempre anda por el piso”. No es cuento como le gustaba
a Aristóteles, con comienzo, medio y fin, sino una especie
de tape loop
que nos hace entender una cierta mentalidad un poco mejor. Gracioso y
triste. Entre los otros cuentos, se destacan “1968” y
“Nos buscan”, ambos abiertamente políticos, que vi
dramatizados por un pequeño grupo teatral cuando Lourdes
presentó el libro en la Librería Lectorum, el viernes 18
de marzo, 2005.
Viciana Martínez-Lage, Alfonso. La cólera de Tanit. Mojácar: Arráez Editores, 2009.
La nueva novela de Alfonso Viciana usa la misma estragema narrativa eficaz de sus anteriores novelas, El engaño del general y Bajo el ciprés
: una historia de corrupción muy actual se complica por su
intersección con una historia igualmente o más truculenta
en el pasado.
Como en las otras novelas, la actualidad es el urbanismo salvaje tan
característico de España en la última
década. Pero a diferencia de ellas, la historia antigua no
remonta sólo algunas décadas (la guerra civil
española en "Engaño", el franquismo en "Ciprés")
sino más de dos milenios. Es una posible historia de
Aníbal "Barca", el gran Aníbal, el general que hizo
temblar a Roma, y de la rica colonia en Hispania que ayudó a
financiar sus guerras, y que hoy los grandes especuladores quieren
arrasar para construir hoteles, apartamentos, campos de golf y
así blanquear millones de euros -- exactamente como ha ocurrido
todos los días en España en realidad.
La historia actual, de la ingenua arqueóloga y el astuto y viejo
detective, donde no podrían faltar también un
topógrafo (que es el otro oficio de nuestro autor), un concejal
de urbanismo con un complicado pasado, y hasta un viejo y brillante
historiador enloquecido, es divertida e ingeniosa. Pero para algunos de
nosotros el otro misterio antiguo, de qué pasó y
cómo se destruyó esa antigua colonia hace 2.200
años, es el condimento que hace el plato mucho más
sabroso. La colonia cartaginesa y su versión moderna son
ficticias, pero plausibles facsímiles de tales colonias
cartaginesas reales como Gadir (Cádiz). Y tanto nos
intrigó que nos estimuló a buscar más detalles
sobre la historia de Aníbal, de la batalla de Cannas, y de la
diosa Tanit. El viaje en el tiempo es una gran aventura imaginativa. -
2009.10.19
Viciana Martínez-Lage, Alfonso. Bajo el ciprés. Narradores Almerienses. Almería: Arráez Editores y Ediciones La Isleta, 2006.
Bajo uno de los cipreses del cementerio de una pequeña ciudad en el sur
de España, un arquitecto recibe la primera intuición de la pasión y
sangre que empapan un viejo palacete abandonado -- un palacete que él
está encargado a derrumbar para construir una obra nueva. En un relato
que te engancha desde el primer momento y no te suelta hasta su
conclusión 60 páginas más tarde, viajamos desde las preocupaciones
cotidianas de un profesional en la especulación urbanística de la
España moderna y más o menos tolerante, para remontarnos al mundo de
extrema intolerancia y represión de la dictadura franquista. Esa
cruenta dictadura ha dejado fantasmas en toda España -- heridas nunca
sanadas, angustias e injusticias calladas por miedo y el pavor de las
sombras que pueden todavía ocultar a los esbirros. Y son fantasmas --
productos de su imaginación, tal vez, o verdaderos espíritus inquietos
-- que revelan al arquitecto-narrador una historia de amor prohibido
entre dos muchachos, y la terrible venganza del padre de uno de ellos.
La
narrativa mantiene la tensión, estimula un deseo casi jadeante para
saber qué pasará en las próximas páginas, y en momentos provoca un
verdadero escalofrío. Y tiene otro mérito esta breve novela -- sus
descripciones de los espacios, del cementerio o el palacete o hasta el
rellano de escalera frente a la puerta de lo que puede ser uno de los
fantasmas, son tan reales que te hacen sentir que estás en ese lugar. 2008.03.19
Viciana Martínez-Lage, Alfonso. El
engaño del general. Mojácar (Almería):
Arráez Editores, 2004.
Una investigación para una tesis de historia en la
Universidad de Granada desenmascara una traición, ocultada
por más de 60 años, de la pequeña Compañía
Universitas -- 80 universitarios sin experiencia ni preparación
militar -- por su general republicano en la Campaña de
los Olivos en Jaén durante guerra civil. La primera parte
de la novela es la simpática pero absurda e increíble
historia circa 2004 de las aventuras del joven investigador,
Javier, que tiene que robar documentos, enfrentar a misteriosos
matones extranjeros, y enamorar a una bella e inteligente capitán
del ejército para liberar el documento que cuenta la verdad,
el diario que llevaba el joven Tte. Carlos Téllez ese
otoño de 1936. En la segunda parte leemos el diario mismo,
que sí es creible, con pasiones, miedos, ansiedades e
ilusión que no parecen ser inventadas, sino tomadas de
las terribles experiencias reales y documentadas de esa guerra.
Después en la tercera parte, volvemos a la irrealidad,
la aventuras del estudiante y la capitán Celia Guevara,
que (por supuesto) no solamente sabe follar sino también
(por supuesto) resulta capaz de enfrentarse a cualquier misterioso
matón extranjero en pelea mano a mano. La historia enmarcadora
(no sé cómo esto se dice en castellano -- en inglés
seria el "frame"), la de Javier y Celia, es divertida
pero absurda, poblada de personajes unidimensionales (el misterioso
extranjero brutal, el elegante y hartero hijo del general, la
insoportable burócrata del archivo de Salamanca, el honesto
profesor de Javier). En cambio la historia interior, la que cuenta
el supuesto diario del Tte. Téllez sobre los universitarios
republicanos esperando una evacuación que nunca llega,
muestra que Alfonso Viciana tiene pasta para crear personajes
y situaciones realmente conmovedoras.
Buscando más información sobre las bases histórica,
encontré esta
interesante página sobre la Campaña de las
Aceitunas de 1936. (02 junio 2005)
Waltari, Mika. 2005. El ángel sombrío. Tr. por V. de Artadi. Madrid: Diario EL PAIS.
El sitio y la caída de Constantinopla están
contadas casi día por día por Juan Ángel (Johannes
Angelos), un hombre de 40 años y de "sangre griega" nacido
y criado en Aviñón. Llega a Constantinopla a fines del
1452, justo a tiempo para ver la ceremonia de sumisión del
emperador Constantino XI al papa romano católico (en espera de
así conseguir ayuda militar), y para oir el desafiante grito del
megaduque Lucas Notaras, Almirante de la Flota Imperial, "¡Antes
el turbante turco que la mitra papal!" -- como muchos griegos, y con
amplio razón histórica, odia a los "latinos" y piensa que
el sultán será un amo generoso. Juan en contraste conoce
la crueldad del sultán y se pone bajo las órdenes del
bravío y generoso capitán genoés Giustiniani,
dispuesto a morir en defensa de la ciudad. También se enamora de
una doncella que resulta ser Ana, hija del megaduque. En un
diario describe semana tras semana y hasta día a día su
difícil romance con Ana, las intrigas políticas entre
genoeses, venecianos y griegos, el terror de todos ante las bombardas y
otras máquinas de guerra de los turcos, y la valentía de
unos y la traición de otros en los últimos días --
los hombres del megaduque matan a Ana cuando ésta pretende
prevenirles de abrir la puerta mejor defendida (Kerkoporta) a los
turcos. No obstante su traición, después de la
conquista, el sultán hace matar al megaduque y sus hijos,
y luego a Juan Ángel, cuyo secreto Mohamed ya sabe: que es el
legítimo heredero del imperio de Constantinopla. Es muy
emocionante, más por la historia real que por la historia
inventada de Juan Ángel. Gustavo Giustianini, Loukas Notaras et
alii existieron y según algunas crónicas actuaron
así en la realidad, y la traición de Kerkoporta
también está documentada (pero controvertida); en cambio,
la verdadera Anna Notaras sobrevivió para ser centro de la
colonia de refugiados "bizantinos" en Venecia. (Versión original
en finlandés, Johannes Angelos, 1952) - 060316
Yourcenar, Marguerite. Memorias
de Adriano. Translated by Julio Cortázar. Barcelona:
Editorial Planeta, 1999.
Viejo emperador, moribundo, cuenta su vida y filosofía
a su sucesor escogido, Marco Aurelio, en esta larguísima
carta. Nacido en España y criado por su abuelo cerril
y medio mago, Marulino, el joven Adriano hace brillante carrera
militar contra las tribus germanas y luego en Dacia. Nombrado
gobernador de Palestina por el emperador Trajano, prevé
el desastre cuando éste, ya viejo, emprende campaña
para conquistar Asia y realizar un viejo sueño inspirado
en las historias sobre Alejandro Magno. En su lecho de muerte
Trajano finalmente adopta a Adriano como hijo y sucesor cuando
éste ya tiene 42 años. A diferencia de Trajano,
el nuevo emperador negocia la paz cuando puede con las naciones
vecinas y pretende extender la justicia y el orden a través
del imperio para que Roma dure aún cuando en un future
dejase de basarse en Roma (la ciudad); en sus últimos
años (se enferma antes de llegar a 60) desgraciadamente
no puede evitar una guerra terrible contra los celotes judíos
que termina con la casi total destrucción de Jerusalén.
Adriano también cuenta de sus amores, especialmente con
el griego Antinóo, una suerte de joven fauno rústico,
que se suicida a los 20 años en un acto de sacrificio
por amor al emperador Adriano. La guerra en Palestina y la muerte
de Antinóo, a quien Adriano convierte en dios y en cuyo
nombre funda una ciudad, son las grandes tragedias en un gobierno
mayormente de paz y fortalecimiento del orden y economía
imperiales que ha durado 18 años. Hay pasajes descriptivos
lindísimos (de España, Alejandría, Roma),
observaciones filosóficas intrigantes, y episodios dramáticos,
pero el interés del libro en total reside en su retrato
de la vida de élites en este período; Adriano mismo
no llega a ser un personaje tan cautivante como el Claudio de
"Yo Claudius" de Robert Graves. 2004/08/06
Teatro
Beckett, Samuel. Esperando a Godot. Original: En attendant Godot (1952, Les Éditions de Minuit). Trans. Ana María Moix. Fábula. Barcelona: Tusquets Editores, 1982 [1952].
Una farsa misteriosa donde no pasa nada, dos veces. Dos
vagabundos y amigos, Vladimir y Estragón, esperan a alguien o
algo que ni ellos saben quién/qué es. O sí pasan
cosas, como la entrada en escena de un amo y su esclavo, pero los dos
vagabundos no saben interpretarlas ni aprovecharlas y Estragon ni
siquiera las recuerda. La misma "nada", o falta de acción que
cambia la situación, se repite con curiosas y ambiguas
variaciones en el Segundo Acto. Puede ser difícil hoy entender
porque la obra causó una sensación tan grande cuando se
estrenó en París en 1953, y dentro de un año
estaba montada en 30 teatros en Alemania y traducida a sendos idiomas.
Algo seguramente tenía que ver la desesperación del
público por algo nuevo y renovador en esos años
después de la terrible guerra de 1939-1945; "Godot"
simultáneamente representa esa desesperación, y de cierta
manera la satisface. Parece decirnos que nuestra esperanza es
fútil, pero que por lo menos nuestra manera de aprehenderla --
en el teatro -- puede ser nueva. Y hoy día, ¿Qué
nos dicen los tristes payasos de Samuel Beckett? Nos reconocemos en
ellos, esperando alguna solución mágica a la falta de
comprensión, la falta de proyecto? La obra es muy cómica,
con chistes visuales de circo,y muy triste, también como los
payasos de circo. ¿Será verdad, como dicen ellos, que
todos nuestros derechos los hemos vendidos?
Buero Vallejo, Antonio. El concierto de San Ovidio; El tragaluz. Clásicos Castalia. Ed. Alonso Zamora Vicente. 3 ed. Madrid: Editorial Castalia, 1971.
---El concierto de San Ovidio
(1962): En París en 1771, un comerciante pícaro persuade
a la priora de un hospicio pobre de prestarle sus ciegos para una
orquestina bufa, con que piensa hacer plata explotando e humillando a
los indefensos ciegos--pero entre éstos hay uno que defiende su
dignidad.
--El tragaluz
(1967): 2 seres venidos del futuro, Él y Ella, nos dejan ver la
tragedia de una familia torturada por una mentira consentida entre
ellos (Madre, Padre, e hijos Vicente y Mario), una historia vergonzosa
de principios de la posguerra (1939) que por casi 30 años
ninguno se ha atrevido enfrentar.
Ford, John. Adios Hermano Cruel, versión ballet por Julio Bocca de 'Tis Pity She's a Whore
Una de las más sangrientas y extrañas piezas de la tradición teatral del s. xviii en Londres es 'Tis Pity She's a Whore (Lástima que sea puta) de John Ford (1633).
Es aún más extraña si no sabes el argumento y la ves bailada, con nada
más que los movimientos de los cuerpos, el vestuario y el escenario
para explicarte por qué ese chico tiene tanta complicación para ligarse
con aquella chica.
Fue un gran desafío para Julio Bocca, para
su adiós a las tablas. Su trabajo fue todo lo grande que
esperabamos
por su enorme reputación. Y la sorpresa (porque no la
conocíamos) fue su brillante y expresiva compañera
Cecilia Figueredo. Celebran un
mágnifico coito balético, un apasionado orgasmo que
habría mucho más
difícil representar en las tablas londinenses en 1633 (cuando
los
papeles de las mujeres los hacían hombres). El problema es que
son hermanos, y cuando ella--recién casada con un militar que es
amigo de su infancia--queda encinta exige a su hermano/amante que la
mate. Él lo hace y entonces, con el corazón de ella
ensartado en un
puñal, confronta a su marido, el militar, que manda matar a todo
el
clan, y muere él también. O sea, final feliz: todos
muertos. He aquí algunas imágenes,
sin ese bello coito pero con la música (bastante insistente y
dura) Adios Hermano Cruel.
Guerra, Ruy y Gabriel García Márquez. "Fábula de la bella palomera." Fox Lorber (vídeo).
Don Orestes (Ney Latorraca), señorito
cuarentón, heredero de destilería de ron y el hombre
más rico de Paraty (pueblo en la playa tropical, principios de
siglo xx) se obsesiona por Fulvia, una bella mulata joven, madre de un
niñito y esposa de un joven músico bueno; la seduce
finalmente y deja pintado en su bello torso “esto es
mío”; cuando el marido ve esto (porque la muchacha
inexplicablemente se desnuda delante de él sin primero lavarse
la panza), tristemente la degüella; en la última escena,
don Orestes, ancianísimo, visita la tumba de Fulvia mientras un
jet pasa arriba, señalando (supongo) la desaparición de
su mundo. Es horrible, una elaboración muy exagerada de una mera
anécdota, la cámara permanentemente enfocada en la figura
ridícula, pusilánime y repugnante de Orestes; la
camarografía es como una serie de postales muy bonitas en que
don Orestes y/o Fulvia son adornos a la playa o las rocas. Fulvia
(Claudia Ohana) tiene teticas paradas espectaculares.
Molina, Tirso de (1990 [1615]). Don Gil de las calzas verdes. Madrid, Castalia. Edición, introducción y notas de Alonso Zamora Vicente.
"La madre de todas las comedias de enredo", dijo alguien citado en El País. Y es cierto. El complicadísimo argumento en breve: Doña Juana, una
hermosa, joven, noble pero pobre vallesolitana, ha sido seducida y
abandonada por su novio Don Martín, y va de Valladolid a Madrid disfrazada de hombre,
para impedir que Martín se case con otra joven más rica,
Doña Inés. Juana ha averiguado (mediante el soborno a los
sirvientes) que Don Juan, para despistarla y por otras razones muy poco
creibles, ha asumido la identidad inventada de "Don Gil", pero Juana
llega primero y se presenta como Don Gil, caballero vestido con calzas
verdes, y gana el corazón no sólo de Inés sino
también de Clara, laprima de ésta. Cuando aparece Martín como
"Don Gil", Inés y Clara declaran que no es ese (con barbas y
otro traje) quien les interesa, sino están enamoradas del otro
Don Gil, él de las calzas verdes. Don Juan, novio de Inés
hasta ahora, se muere de celos y jura matar a los dos Don Giles, y para
lograr su propósito (no se sabe si por bobo o loco) se disfraza
también como Don Gil, hasta con calzas verdes, y lo mismo hace
Clara como para probar los sentimientos de su prima Inés. El
viejo criado de Juana entra en el juego de ardides de ella, mientras el
nuevo criado, creyendo que su amo Don Gil es un hombre "capón"
(por su voz atiplada y porque no tiene barbas), se confunde enormemente
cuando ve a 4 Don Giles, todos con calzas verdes, delante de la ventana
de Inés. Para complicar las cosas aun más, Juana se
presenta a Inés como mujer de nombre "Elvira" y le convence que
el Don Juan de las calzas verdes es amante de ella, y que el Don Gil de
barbas (Martín) es un usurpador de nombre Don Migue; mientras
tanto, hace llegar a Martín la noticia de que Juana ha sido
recluida en un convento en Valladolid, bajo sospecha de estar
preñada, y luego que ha muerto en el parto; y su padre, Juana
escribe que Martín la ha dejado cocida de puñaladas en
Madrid y le pide vengarse por ella. Todos embustes para movilizar a la
gente para cumplir sus complicadísimos diseños.
Graciosísima y desatinada comedia que satiriza toda la
"mesocracia" (como la llama Alonso Zamora en la introducción), o
sea, la clase media antes de que existiera en Madrid una verdadera
burguesía, y su avaricia desenfrenada (todo empieza porque el
padre de Martín quiere unir su fortuna con la del padre de
Inés a través del matrimonio de los hijos). Y da
divertidísimo protagonismo a una mujer, Juana, que manipula a
todo el mundo mediante embustes imaginativos.
Rojas, Fernando de. La Celestina
(Tragicomedia de Calisto y Melibea), El País, Clásicos
Españoles. Madrid: Diario El País, 2004.
Calisto, para seducir a Melibea, contrata a la vieja alcahueta
Celestina, que complica a los criados de Calisto para sacarle
la mayor cantidad de plata posible para la empresa. Al final
todos mueren por codiciosos o imbéciles: los criados matan
a Celestina con tanto escándalo que se matan saltando
de una ventana para huir la policía, y el gentío
los remata cortándoles las cabezas; Calisto se cae de
cabeza desde una escalera a salir del huerto de Melibea, y ésta
-- ante la muerte de su amante y el inminente descubrimiento
de su deshonra por sus padres -- se tira de una torre. Es una
farsa en 21 actos de puro diálogo, lleno de chistes a
coste de la credulidad de los amos y las burradas de sus sirvientes.
Al final del Acto Tercero, Celestina donde conjura al diablo,
"triste Plutón", para ayudarla a seducir para
Calisto a Melibea, amenazándolo (al diablo) así:
"Si no haces con presto movimiento, tendrasme por capital
enemiga; heriré con luz tus cárceles tristes y
escuras; acusaré cruelmente tus continuas mentiras; apremiaré
con mis ásperas palabras tu horrible njombre. Y otra y
otra vez te conjuro. Y así, confiando en mi mucho poder,
me parto para allá con mi hilado, donde creo te llevo
ya envuelto." Fue impreso primero en Burgos en 1499; gran
ejercicio en leer el castellano del s. XV.
Weiss, Peter. Marat-Sade, versión de Alfonso Sastre de Die
Verfolgung und Ermordung Jean Paul Marats dargestellt durch die
Schauspielgruppe des Hospizes zu Charenton unter Anleitung des Herrn de
Sade (1964).
Esta obra tuvo un enorme impacto cuando se estrenó en Alemania, descrita como una mezcla casi
inimaginable de Brecht y Artaud. Trata de
una obra sobre el asesinato de Jean-Paul Marat, acaecido el 13 de julio
de 1793, realizada por los pacientes del manicomio de Charenton
exactamente 15 años más tarde, y dirigida por su paciente más célebre,
el Marqués de Sade. Weiss se basó en un hecho real: el famoso marqués
efectivamente había dirigido obras de teatro allí y en esa época. El
director del hospital (según Weiss y también como hecho histórico) es
el Abbad de Coulmier, un religioso (y no un médico) que le ofrece a de
Sade materiales para escribir como terapia, y que es fanático del
emperador Napoleón.
Alfonso Sastre ha actualizado la obra. Ahora
un loco nos informa que la función ocurre hoy mismo -- o sea, anoche,
el 3 de abril de 2007 -- en lugar del 13 de julio de 1808. Y Coulmier
es una mujer, una médica progre (Lola Casamayor) del Madrid de hoy,
hincha de la Constitución. Y en otro momento, otro loco intenta
escaparse para "Dar un paseo. Quiero ver si está Esperanza Aguirre"
-- a lo mejor estaba, pero no lo creo -- y luego agrega, "Quiero ira a
una manifestación" como las que el Partido Popular ha puesto tan de moda
en esta ciudad.
En esta producción, Pedro Casablanc
(Marat), Alberto San Juan (Sade), Nathalie Poza (Carlota Corday), y
Lola Casamayor en los principales papeles eran muy, muy convincentes,
apoyados por todo el elenco de locos y terapeutas y una Madre Superiora
(Tomás Pozzi) que se convierte en policía. El director Andrés Lima había preparado a los actores mediante visitas con pacientes reales en el Sanatorio Esquerdo y con las recluidas en una prisión de mujeres.
Es una potente fábula política, sobre la
autodestrucción de las revoluciones y el conflicto eterno entre los
extremos que representan el furibundo Marat, carnicero por la justicia,
y Sade, que se interesa solamente en la sensualidad y tortura
exquísitamente pero sólo en su imaginación.
Poesía
Darío, Rubén. Antología
poética. Selección, estudio preliminar y notas
de María Isabel Siracusa. Buenos Aires: Editorial
Kapelusz, 1973.
Félix Rubén García Sarmiento (n. Metapa
[hoy Chocayos] Nicaragua, 1867; m. León, Nicaragua, 1916),
adoptó el apellido Darío (del apodo de un tatarabuelo)
a los 12 años, a publicar sus primeros versos. Esta antología
incluye selecciones de Azul (1888, Valparaíso,
Chile), "obra que señala una franca renovación
literaria que se afirmará en obras posteriores",
Prosas profanas (1896, Nicaragua), "culminación
del movimiento renovador y condensacion de las modalidades del
modernismo", Cantos de vida y esperanza (1905), Poemas
de otoño y muchos otros poemas. Son hermosos, de una
cierta rigurosidad de sonidos combinada con una gran libertad
de pensamiento. De pronto me he apropiado (es decir, he aprendido
recitar) sólo uno, "Canción de otoño
en primavera," que debe ser de este último nombrado,
Poemas de otoño, cuando ya podía decir,
"Juventud, divino tesoro / ¡ya te vas para no volver!"
Buen ensayo crítico de la letrada Siracusa.
Loynaz, Dulce María. Melancolía
de Otoño. Poesía. Pinar
del Río (Cuba), Ediciones "Hermanos Loynaz":
1997. Edición financiada por el Excmo. Ayuntamiento de
Jerez de la Frontera, España. 92 pp.
La poeta nació en 1902 y murió 91 años
más tarde, sin nunca abandonar su residencia en La Habana.
Pero "calló" su pluma después de 1959,
y no se volvía a saber de ella hasta que, en 1992, recibió
el Premio Cervantes de España. Ahora en Cuba están
publicando todo lo que encuentren de ella, incluyendo estos versos
juveniles. Aquí hay uno de los más simpáticos,
un comentario anticipado, quizás, sobre la burocracia
literaria que la llevaría años más tarde
a callarse:
Hay gente que si pudiera,
arrancaría los rayos
de la luna, para amarrarse Los zapatos.
(Vea también mi ensayo sobre ella y sobre la industria
del libro en Cuba, en Linnaean
Street, spring 2000.)